El servicio movilizó 943 MW el 28 de septiembre y alcanzó 1.634,5 MWh, mientras el almacenamiento permite aportar flexibilidad sin reducir directamente la actividad industrial.
La nueva activación del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) vuelve a poner el foco en la flexibilidad que necesitan los grandes consumidores y en el papel que pueden desempeñar las baterías para proporcionarla. Según AleaSoft Energy Forecasting, el almacenamiento detrás del contador permite reducir el consumo eléctrico procedente de la red durante una activación sin tener que disminuir en la misma medida la actividad de los procesos productivos.
El 28 de septiembre, Red Eléctrica volvió a activar el SRAD. Los datos publicados por el operador del sistema en ESIOS indican que el servicio comenzó a las 21:16, movilizó 943 MW, equivalentes al 53% de la potencia adjudicada para el semestre, y alcanzó una energía de 1.634,5 MWh. La activación se produjo en un momento en el que la producción eólica quedó por debajo de las previsiones.
No es un episodio aislado. Durante 2026 se han producido ya nueve activaciones del SRAD. Siete de ellas se han registrado desde el 15 de julio, repartidas en seis días, mientras que las otras dos tuvieron lugar el 28 de enero.
La sucesión de activaciones refleja, según el análisis de AleaSoft, una necesidad de flexibilidad que previsiblemente tendrá mayor peso a medida que avance la transición energética. El sistema no solo necesita disponer de suficiente generación, sino también de recursos capaces de responder rápidamente cuando la generación o la demanda se desvían de las previsiones. En este contexto, la flexibilidad adquiere también un valor económico.
Para el segundo semestre de 2026, Red Eléctrica adjudicó 1.775 MW para prestar el SRAD, con un precio marginal de 42,62 euros por MW y hora de disponibilidad. Se trata de un servicio voluntario y retribuido al que pueden acceder proveedores con una potencia mínima de 1 MW, tanto individualmente como mediante agregación. Cada activación puede prolongarse durante un máximo de dos horas y requiere un preaviso mínimo de 12,5 minutos.
Las baterías permiten aportar flexibilidad sin reducir la producción
La respuesta de los grandes consumidores a este tipo de mecanismos se ha basado tradicionalmente en reducir temporalmente su demanda eléctrica, una estrategia que puede afectar a los procesos productivos, la planificación o la eficiencia de las instalaciones.
El almacenamiento permite plantear una alternativa. Una batería situada detrás del contador puede suministrar parte de la energía requerida por una instalación durante una activación del SRAD, reduciendo así la electricidad tomada de la red sin que sea necesario reducir proporcionalmente la actividad industrial.
El resultado concreto depende de las características de cada instalación, incluidos sus perfiles de consumo, la potencia y capacidad del sistema de almacenamiento y las condiciones de medida y participación en el servicio. La lógica, no obstante, consiste en gestionar cuándo y desde dónde se consume la energía para aportar flexibilidad al sistema sin modificar necesariamente la producción.
El SRAD añade una vía de ingresos al almacenamiento
La posibilidad de participar en servicios de flexibilidad modifica también el análisis económico de las baterías para los grandes consumidores. AleaSoft señala que la rentabilidad de un sistema detrás del contador debe valorarse teniendo en cuenta todas sus posibles fuentes de ahorro e ingresos, y no únicamente el desplazamiento del consumo entre diferentes horas.
Una de ellas es el mayor aprovechamiento de la generación de autoconsumo. En una instalación industrial con fotovoltaica, la batería puede almacenar la electricidad generada durante las horas solares que no se consume en ese momento para utilizarla posteriormente, evitando compras a la red. A ello se añaden la gestión de los picos de demanda y la optimización de las compras de electricidad según los precios del mercado.
Cuando una instalación reúne los requisitos para participar en servicios de flexibilidad, se incorporan además ingresos asociados al SRAD. Los proveedores reciben una remuneración por la potencia disponible y, cuando se produce una activación, por la energía aportada, al precio de la regulación terciaria correspondiente.
En la activación del 28 de septiembre, el precio medio ponderado de la energía fue de 196,91 €/MWh. Entre enero y agosto, el coste del SRAD para el sistema alcanzó los 286 millones de euros, según Red Eléctrica. Esta retribución puede contribuir a recuperar la inversión en almacenamiento y convertir la batería en un activo que genere tanto ahorro como ingresos.
Una batería puede combinar varias fuentes de valor
AleaSoft considera que la decisión de invertir en almacenamiento no debería basarse en una única aplicación. El dimensionamiento y la operación de la batería deben permitir, cuando las condiciones lo hagan posible, combinar el autoconsumo, la gestión de picos, la optimización de las compras de electricidad y la participación en servicios de flexibilidad.
Un sistema diseñado únicamente para maximizar el autoconsumo puede no ofrecer las condiciones adecuadas para participar en determinados servicios. Por ejemplo, la duración de la batería puede ser insuficiente para cubrir las dos horas máximas de una activación, o el sistema puede encontrarse habitualmente descargado al final de la tarde y durante la noche, precisamente la franja en la que se han concentrado las activaciones registradas desde julio.
En sentido contrario, sobredimensionar una batería con el objetivo de captar únicamente futuros ingresos procedentes de los mercados también puede perjudicar la rentabilidad del proyecto.
Por ello, antes de acometer una inversión resulta necesario analizar conjuntamente los perfiles horarios de consumo y generación, la evolución prevista de los precios eléctricos, las oportunidades de participación en los diferentes mercados y servicios, la degradación de la batería y las limitaciones operativas de cada instalación.
La expansión renovable aumenta la necesidad de flexibilidad
El crecimiento de la generación eólica y fotovoltaica está modificando la forma en que opera el sistema eléctrico. Al depender de las condiciones meteorológicas, estas tecnologías pueden presentar desviaciones respecto a las previsiones, generando necesidades adicionales de balance, como ocurrió durante la activación del SRAD del 28 de septiembre.
Al mismo tiempo, el avance de la electrificación de la demanda dará a los consumidores un papel cada vez mayor en el funcionamiento del sistema. En este escenario, la capacidad de adaptar el consumo puede pasar de ser una herramienta reservada para situaciones excepcionales a formar parte de la estrategia habitual de gestión energética de los grandes consumidores.
Las baterías amplían esta capacidad al permitir desacoplar parcialmente el consumo de electricidad de la red respecto al funcionamiento de los procesos productivos.
El almacenamiento gana valor como herramienta de flexibilidad industrial
Las sucesivas activaciones del SRAD muestran cómo está cambiando la operación del sistema eléctrico. Para los grandes consumidores, el análisis de una batería ya no se limita al ahorro que puede generar: también debe considerar el valor asociado a la flexibilidad y a los posibles ingresos durante toda su vida útil.
En este contexto, disponer de previsiones fiables y analizar conjuntamente el consumo, el autoconsumo y las oportunidades de los diferentes mercados puede ayudar a determinar el potencial económico del almacenamiento y su capacidad para reducir los costes eléctricos.
AleaStorage analiza el dimensionamiento de las baterías
La división AleaStorage, especializada en almacenamiento de energía dentro de AleaSoft Energy Forecasting, analiza el dimensionamiento y la operación de sistemas de almacenamiento para grandes consumidores.
Este análisis incorpora los perfiles de consumo y autoconsumo, la evolución de los mercados energéticos, las distintas fuentes de ahorro e ingresos y la posible participación en servicios de flexibilidad como el SRAD. Para cuantificar el valor del almacenamiento se tienen en cuenta previsiones de precios horarios durante toda la vida útil del activo, escenarios de spreads y volatilidad y una estimación de la frecuencia con la que el sistema requerirá recursos de flexibilidad.



