El Suma Net Zero Index 2026, elaborado por Suma Impact Foundation con PwC, revela que los incentivos económicos son claves para avanzar en la descarbonización y estima un potencial de reducción del 5,1 % de la huella individual en doce meses.
El 75 % de los encuestados en España considera necesario disponer de ayudas, subvenciones y financiación para acometer reformas de eficiencia energética e instalar paneles solares en sus viviendas, según los resultados de la segunda edición del Suma Net Zero Index 2026 (SNZI), impulsado por Suma Impact Foundation, la fundación de Suma Capital, junto con PwC.
El estudio, basado en una encuesta a 2.061 personas, analiza los hábitos de consumo, las intenciones de cambio y los obstáculos que encuentran los ciudadanos para adoptar comportamientos más sostenibles en ámbitos como la energía doméstica, la movilidad, la alimentación y la adquisición de bienes.
Los resultados muestran que las dificultades económicas y la falta de información continúan condicionando la participación de los hogares en la transición sostenible. En concreto, el 69 % de los participantes afirma que los incentivos económicos facilitarían la adopción de hábitos más respetuosos con el medio ambiente, mientras que el 62 % considera importante recibir información clara y cercana sobre los efectos del cambio climático y el impacto de sus decisiones individuales.
Las conclusiones del informe se abordaron durante un encuentro celebrado el 4 de noviembre en la sede de PwC, que reunió a 60 representantes empresariales para analizar cómo adaptar los productos y servicios a las necesidades de la ciudadanía ante los retos de la descarbonización.
La investigación, promovida inicialmente por Suma Capital, continúa en esta edición bajo el impulso de Suma Impact Foundation, con PwC como principal aliado y la colaboración de Salvetti & Llombart.
El coste económico y la falta de información dificultan la transición sostenible
El informe identifica diferentes barreras que limitan los cambios en los hábitos de consumo.
El 42 % de los encuestados señala la falta de recursos económicos y considera que mantener un estilo de vida sostenible está principalmente al alcance de las personas con mayor poder adquisitivo.
Por otro lado, el 41 % reconoce que desconoce qué otras medidas puede adoptar más allá del reciclaje y del control del consumo de agua y electricidad.
A estas dificultades se suma la percepción de que las decisiones individuales tienen una capacidad limitada para generar cambios. Así lo considera el 39 % de los participantes, que señala el papel de las administraciones públicas y las empresas en la transformación hacia modelos más sostenibles.
Las necesidades varían según el ámbito analizado.
En alimentación, el 72 % identifica el precio de los productos ecológicos o de proximidad como uno de los principales obstáculos para modificar sus hábitos de compra.
En movilidad, el 82 % menciona las limitaciones del transporte público, especialmente las relacionadas con la cobertura, la frecuencia de los servicios y los horarios disponibles.
En el ámbito energético, las demandas se concentran en el acceso a financiación y programas de apoyo económico para mejorar la eficiencia de las viviendas e incorporar instalaciones solares de autoconsumo, una necesidad señalada por el 75 % de los encuestados.
La intención de adoptar hábitos sostenibles no siempre coincide con las principales fuentes de emisiones
El Suma Net Zero Index 2026 también revela una disposición de los ciudadanos a modificar determinados comportamientos, aunque estas intenciones no siempre se corresponden con las actividades que tienen mayor peso en su huella ambiental.
La mayor voluntad de cambio se registra en la compra de bienes, ámbito en el que el 59,5 % de los participantes manifiesta intención de introducir modificaciones en sus hábitos.
Sin embargo, el estudio identifica diferencias entre la contribución estimada de determinadas actividades a la huella individual y la disposición a cambiarlas.
Por ejemplo, el consumo de carne roja representa el 12,1 % de la huella total, pero únicamente el 4,5 % de los encuestados prevé modificar este hábito.
En el ámbito de la movilidad, el 22,4 % manifiesta su intención de cambiar la utilización del automóvil, mientras que solo el 6,5 % contempla reducir sus desplazamientos en avión, a pesar de que los vuelos representan el 12,7 % de la huella calculada.
La percepción sobre los residuos presenta otra diferencia significativa. Los participantes atribuyen a este ámbito el 20 % de su impacto ambiental individual, cuando, según las estimaciones del índice, su contribución es del 4,4 %.
Estas diferencias reflejan la importancia de facilitar información que permita identificar qué decisiones cotidianas tienen mayor capacidad para reducir la huella ambiental.
Los cambios de hábitos permitirían reducir un 5,1 % la huella individual en doce meses
A partir de las intenciones expresadas en la encuesta, el Suma Net Zero Index 2026 estima que la huella individual podría disminuir un 5,1 % en un periodo de doce meses, siempre que los cambios declarados lleguen a materializarse.
El informe señala que este potencial de reducción está condicionado a la disponibilidad de alternativas que permitan a los ciudadanos trasladar sus intenciones a la práctica.
Los resultados también ofrecen información para que las empresas adapten sus productos, servicios y condiciones de acceso a las necesidades reales de los consumidores.
Marga de Rosselló, socia de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC España, explica:
«Comprender qué necesita la ciudadanía para cambiar sus hábitos es relevante para las decisiones empresariales. Los resultados del estudio pueden ayudar a orientar el diseño de productos y servicios, las condiciones de acceso y la información a los consumidores y clientes, para que las opciones sostenibles encajen mejor en las prioridades y en la vida cotidiana de los hogares».
Por su parte, José Luis Ruiz de Munain, director general de Suma Impact Foundation, destaca la necesidad de incorporar las diferentes realidades económicas y sociales al proceso de transformación:
«Para avanzar en una transición sostenible y justa necesitamos entender qué pueden cambiar las personas y qué apoyos requieren para hacerlo. Con el Suma Net Zero Index queremos conectar las necesidades de los hogares con las decisiones de empresas y administraciones, prestando atención a quienes encuentran mayores dificultades para participar en esta transición».
El estudio llegará a la COP31 con un análisis sobre la generación Z
La presentación de los resultados reunió a representantes del tejido empresarial en una jornada dedicada a analizar cómo pueden responder las compañías a las expectativas de los consumidores en materia de sostenibilidad.
El encuentro incluyó una mesa redonda moderada por Santos Núñez del Campo, consejero en Transición Justa y Asuntos Sociolaborales del Grupo Español para el Crecimiento Verde (GECV), en representación de esta organización.
La investigación también incorpora aportaciones de profesionales de diferentes sectores, entre ellos Lara Lázaro Touza, investigadora principal del Real Instituto Elcano; Pablo Álvarez Álvarez, director de Servicios Energéticos de ACCIONA Energía; Timo Buetefisch, CEO y cofundador de Cooltra; Cinta Bosch, gerente de Sostenibilidad de AECOC; Sophie Pagnon, directora de Comunicación, Marketing e Impacto de Veritas; y Carlos Mateo, director de Movilidad de EMT Madrid.
Los resultados específicos sobre los jóvenes y la generación Z se abordarán el 14 de noviembre de 2026 en el Pabellón de España de la COP31, durante una sesión incluida en la jornada temática dedicada a infancia, juventud y capacidades.
Suma Impact Foundation impulsa una transición sostenible y justa
Suma Impact Foundation es la fundación de Suma Capital y desarrolla iniciativas orientadas a promover una transición sostenible y justa para las personas y los territorios mediterráneos especialmente vulnerables a la crisis climática.
Su actividad se centra en tres ámbitos: entorno natural, vida sostenible y resiliencia comunitaria, mediante la generación de conocimiento, el desarrollo de talento y la colaboración entre organizaciones.
Por su parte, Suma Capital es una gestora europea independiente de mercados privados, fundada en Barcelona en 2007, que invierte en compañías y activos relacionados con una economía más eficiente en el uso de los recursos, competitiva y resiliente.
La firma desarrolla su actividad mediante tres estrategias de inversión: infraestructuras, capital de expansión y tecnología climática, y dispone de oficinas en Barcelona, Madrid, París y Milán.
El Suma Net Zero Index 2026 busca aportar información que facilite la adaptación de las decisiones empresariales y administrativas a las necesidades de los hogares, especialmente en cuestiones vinculadas con la energía, la movilidad y los hábitos de consumo.



