La asociación considera que el Real Decreto permitirá movilizar hasta 17.900 millones de euros adicionales hasta 2030 para reforzar la electrificación y atender la nueva demanda
aelēc valora de forma positiva la aprobación del Real Decreto que regula los planes de inversión de las redes de transporte y distribución de energía eléctrica. La asociación considera que el nuevo marco supone un avance necesario para adaptar las infraestructuras al crecimiento de la demanda y al nuevo escenario energético y económico de España.
La electrificación de la industria, la movilidad, los nuevos desarrollos urbanos, el almacenamiento y la aparición de nuevos consumos exigirán redes de distribución con más capacidad, flexibilidad, digitalización y resiliencia.
Hasta 17.900 millones de inversión adicional
El nuevo marco permitirá movilizar hasta 17.900 millones de euros adicionales en redes eléctricas hasta 2030. De esta cantidad, hasta 10.200 millones corresponderán a las redes de distribución.
Según aelēc, esta senda inversora permitirá atender nuevas demandas eléctricas y reforzar unas infraestructuras esenciales para la competitividad y el desarrollo económico del país.
En distribución, las actuaciones se dirigirán a conectar nuevos consumos industriales y residenciales, apoyar la descarbonización del transporte y ampliar la capacidad de las redes existentes.
También se prevén inversiones en digitalización, telecontrol, automatización y ciberseguridad para mejorar la observabilidad y la gestión del sistema. El marco contempla asimismo actuaciones anticipatorias destinadas a disponer de capacidad allí donde se espera un crecimiento de la demanda, junto con medidas para reforzar la resistencia de las infraestructuras ante fenómenos climáticos adversos.
Más transparencia en la planificación
Uno de los elementos destacados por aelēc es el aumento de la transparencia en los procesos de planificación de las inversiones.
Los planes elaborados por las distribuidoras deberán incorporar mecanismos de participación, hacerse públicos y permitir que las administraciones y los agentes interesados trasladen información sobre sus necesidades de conexión y desarrollo.
La asociación considera que este enfoque facilitará una identificación más precisa de las necesidades del sistema, permitirá priorizar actuaciones estratégicas y mejorará la coordinación entre empresas distribuidoras, administraciones públicas y agentes económicos.
El reto será transformar la inversión en infraestructuras
Para los gestores de las redes de distribución, el nuevo escenario implica un importante desafío de ejecución. El objetivo no será únicamente movilizar más recursos, sino convertir esa capacidad financiera en infraestructuras capaces de conectar nueva demanda y anticiparse a las necesidades futuras.
aelēc advierte de que ningún proyecto de electrificación debería quedar condicionado por la falta de disponibilidad de red. Para evitarlo, considera fundamental mantener una coordinación estrecha entre las administraciones, el regulador y las empresas distribuidoras.
La agilización de los procedimientos será también necesaria para que las inversiones previstas puedan materializarse dentro de los plazos requeridos.
Efecto tractor sobre la economía y el empleo
La construcción, modernización y digitalización de las redes eléctricas puede generar un efecto tractor sobre la economía española.
Estas inversiones movilizarán actividad industrial y beneficiarán a fabricantes de equipos eléctricos, empresas tecnológicas, ingenierías, instaladores y otros actores de la cadena de valor energética. También contribuirán a crear empleo cualificado.
La asociación recuerda que el propio Ministerio atribuye a las inversiones en redes un potencial efecto multiplicador sobre la actividad económica.
Marina Serrano, presidenta de aelēc, defiende que las redes eléctricas constituyen la infraestructura que hace posible la electrificación. Su refuerzo permitiría avanzar en autonomía energética, facilitar nuevas inversiones industriales, mejorar la resiliencia del sistema eléctrico y reforzar la posición competitiva de España durante la transición energética.



