Un informe de la compañía advierte de que las renovables deberán acompañarse de capacidad firme y gestionable, almacenamiento y refuerzos de red para mantener la fiabilidad ante un aumento previsto del 60 % de la demanda eléctrica.
España puede alcanzar un sistema eléctrico de cero emisiones netas en 2050 sin comprometer la seguridad del suministro, pero necesitará combinar el crecimiento de las energías renovables con inversiones en almacenamiento, redes y tecnologías capaces de aportar generación cuando la producción eólica y solar sea insuficiente. Así lo sostiene un nuevo informe de GE Vernova, que analiza distintas vías para descarbonizar el sistema eléctrico español y las diferencias entre ellas en términos de costes, infraestructura y resiliencia.
El documento parte de la posición que ha alcanzado España en el desarrollo renovable. En 2025, estas fuentes representaron casi el 57 % de la electricidad suministrada, mientras que la previsión para 2030 apunta a superar el 80 % de electricidad limpia. Sin embargo, la compañía considera que el siguiente desafío será garantizar el funcionamiento estable del sistema a medida que aumente la penetración renovable y crezca la demanda.
GE Vernova prevé que el consumo de electricidad aumente aproximadamente un 60 % entre la actualidad y 2050, impulsado por la electrificación y el crecimiento económico. Este escenario exigirá una mayor capacidad para equilibrar la generación y el consumo, reforzar las infraestructuras de transporte eléctrico y coordinar la operación del sistema.
El apagón ibérico de abril de 2025 también ha vuelto a situar en el centro del debate la estabilidad de la red, los márgenes de reserva y la necesidad de una gestión coordinada en sistemas con una elevada participación renovable.
«España se ha ganado su lugar como uno de los líderes europeos en la transición energética. El reto ahora no es si el país puede alcanzar sus ambiciones, sino cómo construir un sistema eléctrico que esté a la altura de las mismas, un sistema que sea tan fiable y resiliente como sostenible», afirma Jaime Elguero, Country Manager de GE Vernova en España.
Hasta 250 GW de capacidad eólica y solar en 2050
El análisis contempla cuatro posibles trayectorias para el sistema eléctrico español: Business-as-Usual (BAU), Progresiva, Pionera y Baja en carbono. Cada una representa distintas decisiones de planificación y desarrollo, con consecuencias sobre el coste del sistema, las necesidades de infraestructura y la complejidad operativa.
En los cuatro escenarios, la capacidad instalada de energía eólica y solar podría situarse entre 150 GW y 250 GW en 2050. No obstante, GE Vernova advierte de que un sistema eléctrico dominado por las renovables no puede depender exclusivamente de ellas para garantizar el suministro en todas las circunstancias.
Según el informe, entre el 15 % y el 20 % de la capacidad del sistema debería seguir siendo firme y gestionable, incluso en los escenarios con una mayor penetración renovable. Esta capacidad permitiría responder durante los periodos en los que la producción eólica y solar sea reducida.
Por ello, la planificación energética deberá prestar atención no solo al volumen de nueva generación que se instale, sino también a la manera en que se equilibra y opera el conjunto del sistema. El documento identifica el almacenamiento, el hidrógeno, la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares y la captura de carbono como tecnologías que pueden contribuir a la flexibilidad y estabilidad del suministro.
Las redes y el almacenamiento, claves para integrar las renovables
La expansión renovable también plantea retos geográficos. A medida que la generación se concentra en determinadas zonas, aumenta la necesidad de transportar electricidad a mayores distancias, lo que puede ejercer presión sobre la capacidad de las redes.
GE Vernova señala que, sin inversiones coordinadas en infraestructuras de transporte, almacenamiento y servicios del sistema, podrían aumentar las ineficiencias, entre ellas las restricciones a la generación renovable.
La compañía sitúa así la flexibilidad como uno de los elementos centrales de la transición energética. Además de desarrollar nueva capacidad de generación, será necesario disponer de recursos que permitan adaptar la operación del sistema a las variaciones de la producción y la demanda.
Políticas y diseño del mercado para orientar las inversiones
El informe también destaca la importancia del marco regulatorio y de los mecanismos de mercado para facilitar la transformación del sistema eléctrico. Entre las medidas señaladas figuran la agilización de los procedimientos de autorización, los incentivos para desplegar renovables teniendo en cuenta su ubicación geográfica y el apoyo al almacenamiento.
Asimismo, plantea la necesidad de contar con mecanismos de mercado que reconozcan el valor de la flexibilidad y ayuden a orientar las inversiones hacia las necesidades reales del sistema.
Para GE Vernova, la coordinación entre las decisiones de planificación, el desarrollo de infraestructuras y las señales económicas será determinante para avanzar hacia los objetivos de 2030 y 2050 sin comprometer la fiabilidad ni la sostenibilidad económica del suministro.
«Estamos orgullosos de colaborar con las empresas de servicios públicos, los responsables políticos y los líderes del sector españoles mientras dan forma al próximo capítulo del futuro energético del país», añade Elguero.
La compañía concluye que España dispone de diferentes vías para alcanzar un sistema eléctrico de cero emisiones netas en 2050, pero sus resultados dependerán de las decisiones que se adopten sobre generación, redes, flexibilidad y diseño del mercado. El desafío, según el análisis, consiste en conseguir que la descarbonización vaya acompañada de un suministro fiable, resiliente y económicamente sostenible.



