RESUMEM: La Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) ha inaugurado en Viladecans la primera planta agrivoltaica de Catalunya con control integral de cultivos hortícolas. Este innovador proyecto combina energía solar y agricultura en un mismo espacio, integrando sensores, robots y un sistema digital inteligente que optimiza tanto la producción de alimentos como la generación de electricidad. Financiado por el programa europeo Horizon Europe, el proyecto busca impulsar un modelo agrícola más sostenible, eficiente y resiliente frente al cambio climático.
El proyecto pionero combina producción de energía solar y agricultura inteligente para impulsar un modelo agroalimentario más sostenible y eficiente
La Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) ha inaugurado en la Agrópolis de Viladecans la primera planta agrivoltaica de Catalunya que permite el control integral de cultivos hortícolas mediante sistemas avanzados de sensorización, robótica e inteligencia artificial. Esta instalación pionera une la producción de energía solar con la agricultura de regadío, marcando un hito en la transición hacia modelos más sostenibles en el sector agroalimentario.
El proyecto forma parte del programa europeo Symbiosyst, financiado por Horizon Europe, y tiene como finalidad estudiar cómo la integración de paneles solares sobre terrenos agrícolas puede optimizar el uso del suelo, generar energía limpia y mejorar la sostenibilidad económica y ambiental de la agricultura. En palabras del equipo responsable, la planta es “un laboratorio vivo que permitirá entender mejor la simbiosis entre energía y cultivo”.
Tecnología solar y agricultura en perfecta sincronía
La instalación, ubicada en el campus experimental de la Agrópolis, cuenta con 150 paneles fotovoltaicos con una potencia total de 50,25 kilovatios (kW), capaces de generar hasta 400 kWh diarios, una cifra equivalente al consumo energético diario de unos cuarenta hogares.
Los paneles están montados sobre diez seguidores solares automáticos que se orientan de este a oeste para aprovechar al máximo la radiación solar. Cinco de ellos utilizan placas con un 5% de transparencia, mientras que los otros cinco tienen un 40%, lo que permitirá analizar cómo influye la luminosidad en la productividad de los cultivos. Esta configuración posibilita comparar el crecimiento, la calidad y la resistencia de las plantas bajo diferentes condiciones de sombra y luz.
Además, los paneles están integrados con un sistema inteligente de control y sensorización, que incluye sensores aéreos y de suelo para medir temperatura, humedad y radiación solar, así como un robot móvil autónomo equipado con cámaras hiperespectrales. Este robot es capaz de recorrer el terreno de cultivo recogiendo datos en tiempo real sobre el crecimiento y estado de las plantas, lo que permite realizar un seguimiento preciso de su evolución.
Toda esta información se traslada a un gemelo digital, una réplica virtual del sistema agrivoltaico que permite a los investigadores tomar decisiones estratégicas sobre la gestión energética y agrícola. Gracias a este modelo digital, es posible simular escenarios, ajustar variables y anticipar posibles incidencias para optimizar la producción combinada de alimentos y energía.
Una colaboración multidisciplinar dentro de la UPC
El proyecto cuenta con la participación de cuatro grupos de investigación de la UPC, que han aportado sus conocimientos desde distintos ámbitos:
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Grupo de Investigación e Innovación de la Construcción (GRIC): ha desarrollado estructuras más sostenibles para los paneles solares, además de analizar nuevos modelos de negocio y viabilidad económica de las instalaciones agrivoltaicas.
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Centro de Diseño de Equipos Industriales (CDEI): responsable del diseño del robot móvil autónomo, equipado con sensores ambientales y de suelo, así como de la integración del sistema de medición en tiempo real.
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Intelligent Data Science and Artificial Intelligence Research Center (IDEAI): trabaja en la creación del gemelo digital, un modelo que equilibra los beneficios energéticos y agrícolas y permite simular el comportamiento del sistema completo.
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Departamento de Ingeniería Agroalimentaria y Biotecnología (EEABB): analiza los impactos de la instalación sobre la producción y calidad de los cultivos, definiendo los parámetros de eficiencia y sostenibilidad del sistema.

Innovación, sostenibilidad y oportunidad económica
La profesora Anna Gras, delegada del rector para Agrotech-UPC y miembro de la EEABB, destacó que este tipo de proyectos;
“abren la puerta a un nuevo modelo de sostenibilidad económica para los agricultores, que podrán beneficiarse de la energía generada tanto para autoconsumo como para su venta en el mercado”.
El sistema agrivoltaico, añadió, permite reducir el estrés térmico e hídrico de las plantas, al modificar las condiciones microclimáticas de temperatura, luz y humedad, lo que se traduce en un uso más eficiente del agua y un menor impacto ambiental. Además, este modelo posibilita la diversificación de ingresos para el sector agrícola, combinando producción alimentaria y generación energética en un mismo terreno.
Por su parte, Marcel Macarulla, profesor de la ESEIAAT y coordinador del proyecto Symbiosyst en la UPC, subrayó que;
“se trata de una instalación de referencia, cuyos resultados serán determinantes para valorar la conveniencia de esta tecnología como vía hacia sistemas productivos mixtos que combinen energía y alimentos”.
Según el investigador, los datos obtenidos servirán para establecer protocolos y políticas públicas que impulsen la implantación de estas instalaciones en toda Europa.
Un paso hacia la transición energética y la descarbonización
La planta agrivoltaica de Viladecans representa un avance tangible en la transición energética y en la descarbonización del sector agroalimentario europeo. Este tipo de infraestructuras no solo generan energía limpia y local, sino que también ayudan a reducir la competencia por el uso del suelo, uno de los grandes desafíos de la expansión de las renovables.
Además, al integrar robótica, inteligencia artificial y análisis de datos, la instalación se convierte en un modelo de agricultura 4.0, donde la innovación tecnológica se pone al servicio de la sostenibilidad. Los investigadores prevén que, a medio plazo, este tipo de sistemas pueda replicarse en distintas zonas rurales de Catalunya, contribuyendo a mejorar la competitividad y resiliencia del campo frente al cambio climático.
“Este proyecto demuestra que la energía y la agricultura no tienen por qué competir, sino que pueden complementarse en beneficio mutuo. La agrivoltaica es una herramienta clave para alcanzar un modelo de desarrollo equilibrado, sostenible y tecnológicamente avanzado”, concluye Macarulla.
Un laboratorio vivo hacia el futuro del agro y la energía
Con esta instalación, la UPC consolida su papel como referente europeo en investigación aplicada a la energía y la sostenibilidad. La planta agrivoltaica de Viladecans se configura como un laboratorio experimental donde se estudia la interacción entre energía solar, cultivos y tecnología, con el fin de diseñar un futuro más eficiente y respetuoso con el medio ambiente.
Los resultados de los primeros ensayos se esperan para el próximo año y, según la universidad, permitirán definir modelos replicables de producción mixta de alimentos y energía, alineados con los objetivos del Pacto Verde Europeo y las estrategias de neutralidad climática para 2050.
La agrivoltaica deja así de ser un concepto emergente para convertirse en una realidad tangible: una innovación que combina ciencia, sostenibilidad y desarrollo rural en un mismo terreno.



