Analizar que tipo de climatización va a ser las más apropiada en términos económicos y de sostenibilidad en un futuro próximo es muy importante para toda Europa. La ausencia de combustibles fósiles en nuestros países junto con el cambio climático, que está cambiando las necesidades de calefacción/refrigeración en gran parte del continente hace necesario pensar muy bien como enfocar la climatización de nuestras viviendas y edificios.
Para hacernos una idea me he fijado en el modelo alemán, que ha presentado el anteproyecto de la Ley de Modernización de Edificios (Gebäudemodernisierungsgesetz, GModG), que introduce en su §43 la denominada «Bio-Treppe». Pero, ¿cómo afecta esta medida a los costes reales de la calefacción? Un estudio breve del Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar (ISE), encargada por MVV Energie AG, ofrece respuestas cuantitativas clave. El estudio, publicado en junio de 2026, compara los costes totales de calefacción y agua caliente sanitaria a lo largo de 20 años en edificios residenciales tipo, arrojando conclusiones de gran relevancia para propietarios, prescriptores y responsables políticos.
¿Qué es la “bio-Treppe”? La «Bio-Treppe» es el mecanismo del §43 de la Ley de Modernización de Edificios GModG que impone a las calderas de gas y fueloil la obligación de consumir cuotas crecientes y progresivamente mayores de combustibles verdes (biogénicos o sintéticos) a medida que avanzan los años. Lo que encarece su operación frente a otras alternativas.
Contexto normativo: el GModG y la «Bio-Treppe»
Ley de Modernización de Edificios (GModG), que sustituirá al actual Ley de eficiencia energética de los edificios (GEG – Gebäudeenergiegesetz), establece en su §43 la llamada «Bio-Treppe». Este mecanismo exige que las calderas de gas y fueloil utilicen proporciones crecientes de gases biogénicos o climáticamente neutros a partir de 2026. En la práctica, esto significa que:
- Los propietarios que opten por una caldera de gas deberán adquirir cuotas obligatorias de biogás, biometano o gases verdes.
- El porcentaje de estos gases sobre el total consumido aumenta progresivamente a lo largo de los años (de ahí el término «escalera» o «Treppe»).
- Esta obligación encarece la operación de las calderas de gas respecto al escenario actual, donde el gas natural fósil es la norma.
La «Bio-Treppe» se configura así como el mecanismo central de la Ley de Modernización de Edificios (GModG) para facilitar la transición energética en el sector de la calefacción, sustituyendo el anterior requisito del 65% de energías renovables de la Ley de eficiencia energética de los edificios (GEG). Se trata, en esencia, de un mandato de mezcla creciente de gases renovables que afecta directamente a la economía de las calderas de gas.
Objetivo y metodología del estudio
El Fraunhofer ISE desarrolló un estudio breve (kurzstudie) para evaluar cómo la «Bio-Treppe» modifica los costes totales de la calefacción a lo largo de la vida útil de los equipos. Se persigue un objetivo doble:
- Analizar el impacto de la «Bio-Treppe» sobre los costes de la tecnología de caldera de gas de condensación (Gas-Brennwertkessel).
- Comparar esta opción con dos alternativas —bomba de calor y red de calor de distrito (Fernwärme)— desde la perspectiva de un propietario a lo largo del ciclo de vida de los equipos.
El estudio aspira a ofrecer un «comparativo transparente de las diferentes opciones tecnológicas en términos de rentabilidad económica y eficacia climática», proporcionando así una base sólida para la toma de decisiones en un contexto normativo cambiante.
- Base metodológica: adaptación del proyecto ARIADNE
El kurzstudie no parte de cero, sino que se asienta sobre un trabajo previo:
- Base: la Comparación de los costes totales anuales de calefacción y agua caliente (Vergleich der Jahresgesamtkosten für Heizung und Warmwasser) realizado en 2024 en el marco del proyecto ARIADNE.
- Adaptación: los cálculos y escenarios de aquel análisis fueron actualizados y ajustados para reflejar las especificidades del entonces anteproyecto del GModG (GModG-E), en particular la «Bio-Treppe» del §43.
Esta continuidad metodológica garantiza la coherencia con análisis anteriores y permite aislar el efecto específico de la nueva regulación.
- Edificios tipo analizados
El estudio selecciona dos casos representativos del parque residencial alemán:
La elección de edificios parcialmente rehabilitados es relevante porque refleja la situación real de la mayoría del parque edificatorio alemán, donde las intervenciones de mejora energética suelen ser graduales y no alcanzan los estándares de obra nueva.
- Tecnologías de calefacción comparadas
Para cada edificio tipo, el estudio compara tres opciones tecnológicas:
- Caldera de gas de condensación (Gas-Brennwertkessel), operando con una mezcla creciente de gas natural y gases verdes (biometano, gases sintéticos) según los porcentajes exigidos por la «Bio-Treppe» del §43 GModG-E.
- Bomba de calor aire-agua (Luft-Wasser-Wärmepumpe), tecnología que extrae calor del aire exterior y lo eleva a la temperatura requerida para calefacción y agua caliente sanitaria.
- Conexión a red de calor/distrital (Fernwärme), suministro centralizado de calor a través de una red de tuberías.
- Métrica de comparación: costes totales del ciclo de vida
El estudio emplea como métrica principal los costes totales anuales para calefacción y agua caliente sanitaria. Esta métrica incluye:
- Costes de inversión: adquisición e instalación del equipo.
- Costes de operación: consumo de energía (gas, electricidad, calor de red).
- Costes de mantenimiento y conservación.
- Costes de infraestructura (en su caso): por ejemplo, el coste de acometida y el Baukostenzuschuss (contribución a los costes de construcción) para la conexión a red de calor.
El horizonte temporal de análisis es de 20 años a partir de 2026, coincidiendo con la vida útil típica de los equipos considerados.
- Cálculo de la demanda energética
Para garantizar la precisión y comparabilidad de los resultados, el estudio calcula la demanda energética de los edificios tipo con arreglo a la norma DIN V 18599:2018-09. Esta norma alemana establece el procedimiento de cálculo del balance energético de los edificios, considerando:
- Características constructivas y de aislamiento.
- Condiciones climáticas locales.
- Perfiles de uso y ocupación.
- Demandas de calefacción y de agua caliente sanitaria.
- Escenarios de precios y análisis de sensibilidad
Dada la elevada incertidumbre sobre la evolución futura de los precios de la energía, el estudio incorpora múltiples escenarios:
Para los gases verdes (biometano y gas sintético):
- Escenario bajo: precios según un escenario de baja demanda, basado en estudios de EPICO y Frontier Economics Ltd, con una mezcla final del 30% de gas sintético en 2045.
- Escenario alto: precios según un escenario de alta demanda, con un incremento lineal del biometano y una mezcla final del 90% de gas sintético en 2045.
Para la electricidad (bomba de calor):
- Se consideran escenarios de precio alto y bajo para el consumo eléctrico.
Para el gas natural:
- Se consideran precios alto y bajo, así como escenarios de evolución de los costes de red. En el escenario alto, estos costes pueden alcanzar los 8 ct/kWh en 2045 debido a la disminución del número de usuarios de la red de gas.
Para el CO₂:
- El estudio incluye sendas de precios del CO₂ altas y bajas (hasta 2045), reflejando la incertidumbre sobre la futura política climática.
Nota metodológica importante: El estudio abstrae deliberadamente de la relación inversa entre precios de la energía y costes de red (menos demanda → menor precio de la energía, pero mayor coste de red) «para poder representar la amplia gama de incertidumbres».
- Rangos de inversión considerados
El estudio emplea bandas de costes de inversión para cada tecnología, derivadas del Catálogo técnico de planificación térmica municipal:
Estas horquillas reflejan la variabilidad de los costes en función de las condiciones locales (acometida, tipo de terreno, acceso, etc.).
- Costes de mantenimiento y vida útil
Los costes anuales de mantenimiento y conservación, así como las vidas útiles asumidas, son:
- Limitaciones y alcance del estudio
El propio estudio señala varias limitaciones metodológicas que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados:
- Los costes de inversión y operación presentan amplias bandas de variación debido a las muy diferentes condiciones locales y constructivas.
- Existen incertidumbres particularmente elevadas en relación con la evolución de los precios de los gases verdes para los consumidores finales.
- El estudio no considera explícitamente las subvenciones y ayudas públicas disponibles para cada tecnología, que podrían modificar el balance económico.
- Los resultados son válidos para los edificios tipo y las condiciones de contorno seleccionadas, y no pretenden ser universales. Por ello, el estudio concluye que «una asesoría a los propietarios antes de invertir en una nueva instalación de calefacción sigue siendo sensata y necesaria».
A pesar de estas limitaciones, la robustez de los resultados —con la caldera de gas sistemáticamente por encima de las alternativas en todos los escenarios considerados— otorga solidez a las conclusiones principales del estudio.
Resultados principales: la gasolina sale cara
Los resultados son concluyentes y quedan resumidos en la propia “kurzfassung” (versión resumida) del estudio:
«En todos los escenarios considerados, los costes totales de las calderas de gas con cuotas de biogás superan sistemáticamente a los de las bombas de calor o la red de calor».
En términos relativos, en el caso más favorable para cada tecnología, la caldera de gas resulta aproximadamente un 60% más cara que la bomba de calor y un 23% más cara que la red de calor. Estas diferencias se traducen en cifras absolutas de 49.000 € para la vivienda unifamiliar y 25.000 € para la vivienda plurifamiliar con 12 unidades.
Efecto temporal clave: «Estos efectos son tanto más pronunciados cuanto más tarde se realice la inversión después de 2026». Es decir, postergar la decisión encarece proporcionalmente la opción de gas, al coincidir con los escalones más altos de la «Bio-Treppe».
Así, los resultados son concluyentes y admiten pocos matices. En todos los escenarios considerados, los costes totales de las calderas de gas con cuotas de biogás superan sistemáticamente a los de las bombas de calor o la red de calor. No se trata de una ventaja marginal ni coyuntural, sino de una brecha estructural y creciente que se manifiesta en ambos tipos de edificio analizados y en todas las proyecciones de precios consideradas.
Datos cuantitativos destacados:
1. La cifra clave: hasta 49.000 € de diferencia
El dato más citado del estudio, y que ha generado mayor repercusión mediática, es el siguiente:
«Los costes pueden variar en el ejemplo de vivienda unifamiliar en función de la tecnología elegida hasta en 49.000 euros —en un periodo de 20 años a partir de 2026».
Esta cifra de 49.000 € no representa el coste total de ninguna de las opciones, sino la diferencia acumulada a lo largo de 20 años entre la opción más cara (caldera de gas con «Bio-Treppe») y la más económica (bomba de calor o red de calor, según el escenario). En términos relativos, en el caso más favorable para cada tecnología, la caldera de gas resulta aproximadamente un 60% más cara que la bomba de calor y un 23% más cara que la red de calor.
2. Resultados desagregados por tipo de edificio
Vivienda unifamiliar:
La brecha de costes alcanza su máxima expresión en este caso. La combinación de una menor demanda energética (lo que reduce el ahorro absoluto de la bomba de calor) con unos costes de inversión proporcionalmente más elevados para la bomba de calor hace que la diferencia de 49.000 € sea especialmente significativa en términos relativos. El propietario de una vivienda unifamiliar que opte por una caldera de gas en lugar de una bomba de calor estará pagando, de media, un 60% más a lo largo de la vida útil del equipo.
Edificio plurifamiliar (con 12 unidades):
La diferencia, aunque menor en términos absolutos, sigue siendo muy relevante: hasta 25.000 € de sobrecoste para la opción de gas frente a las alternativas. En términos relativos, la caldera de gas resulta un 23% más cara que la red de calor. Esta diferencia, distribuida entre las 12 unidades, puede traducirse en incrementos significativos de los gastos de comunidad y, en último término, de los alquileres.
3. El factor temporal: cuanto más se espera, más se paga
El estudio subraya un efecto temporal clave que a menudo pasa desapercibido en los debates públicos:
«Estos efectos son tanto más pronunciados cuanto más tarde se realice una inversión después de 2026».
La razón es sencilla pero implacable: la «Bio-Treppe» del §43 GModG establece porcentajes crecientes de gases verdes a lo largo del tiempo. Cuanto más se demore la decisión de inversión, más elevado será el escalón de la «escalera» que deba afrontar el propietario:
Este efecto hace que postergar la decisión no solo retrase la inversión, sino que encarezca proporcionalmente la opción de gas, al coincidir con los escalones más altos de la «Bio-Treppe». Una caldera de gas instalada en 2026 tendrá que afrontar 20 años de cuotas crecientes; una instalada en 2030 empezará directamente en un escalón más alto y con menos años para amortizar la inversión antes de que los costes operativos se disparen.
4. Consistencia de los resultados en todos los escenarios
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la robustez de sus conclusiones. A diferencia de otros análisis que ofrecen resultados condicionados a escenarios optimistas o pesimistas, la kurzstudie del Fraunhofer ISE es enfática:
«En todos los escenarios considerados, los costes totales de las calderas de gas con cuotas de biogás superan sistemáticamente a los de las bombas de calor o la red de calor».
Esta afirmación se sostiene incluso en los escenarios más favorables para el gas (precios bajos de gases verdes, precios altos de electricidad, etc.). El estudio va más allá y señala que, en los casos analizados, «la bomba de calor nunca resultó más cara que la variante de gas más económica». La dirección de la tendencia es, por tanto, inequívoca y no depende de las hipótesis de partida.
5. Desglose de los factores que explican la brecha
La diferencia de costes no se debe a un único factor, sino a la confluencia de varias tendencias estructurales que el estudio identifica y cuantifica:
- Precios crecientes de los gases verdes
Los expertos anticipan un encarecimiento sostenido del biometano y otros gases verdes por su dependencia de mercados globales y de importaciones, costes de infraestructura crecientes y cambios en el marco regulatorio. A diferencia del gas fósil actual, los gases verdes no son un commodity con precios estables a largo plazo. El estudio señala explícitamente que existen «altas incertidumbres especialmente en relación con la evolución de los precios de los gases verdes para los consumidores finales». - Cambios en la estructura de costes de la red de gas
La disminución del número de clientes conectados a la red de gas (por el cambio a otras tecnologías) provocará un incremento de los costes fijos de red por usuario. Este efecto, conocido como coste de la última milla, encarecerá aún más la factura del gas y crea un círculo vicioso: menos usuarios → mayores costes de red por usuario → más incentivos para abandonar la red → nuevos aumentos de costes. - Ventajas operativas de las alternativas
- Las bombas de calor, con coeficientes de rendimiento (COP) típicos de 3 a 4, multiplican la energía térmica obtenida por kWh eléctrico.
- La red de calor, cuando utiliza fuentes renovables o cogeneración eficiente, disfruta de economías de escala que reducen el coste por unidad de calor entregada.
- Efecto acumulativo de la «Bio-Treppe»
A medida que avanza el tiempo, los porcentajes obligatorios de gases verdes aumentan, elevando progresivamente el coste del combustible. Una caldera de gas instalada en 2026 enfrentará una trayectoria de costes crecientes a lo largo de toda su vida útil, mientras que las alternativas (bomba de calor, calefacción de distrito) no están sujetas a esta escalera de obligaciones.
6. El testimonio de los autores
El mensaje final del estudio, en palabras de Robert Meyer, project leader del Fraunhofer ISE, es inequívoco:
«Quien invierte hoy en una calefacción nueva, sale ganando económicamente con bombas de calor o red de calor en la gran mayoría de los casos, especialmente considerando los crecientes requisitos y costes de los gases verdes«.
Por su parte, el Dr. Oliver Kopp, responsable de Energiewirtschaft en MVV Energie, añade una perspectiva complementaria:
«Para los propietarios es difícil evaluar de forma realista las incertidumbres y los costes a largo plazo de las calderas de gas con Bio-Treppe. Por eso abogamos claramente por un asesoramiento obligatorio e independiente antes de cambiar la calefacción. Esta es la base para una decisión económicamente sólida y preparada para el futuro«.
7. Síntesis de los resultados
En definitiva, la kurzstudie del Fraunhofer ISE demuestra que:
- La caldera de gas con «Bio-Treppe» es sistemáticamente la opción más cara a 20 años vista, tanto en viviendas unifamiliares como plurifamiliares.
- La diferencia puede alcanzar los 49.000 € en una vivienda unifamiliar y los 25.000 € en una plurifamiliar.
- Cuanto más se retrase la inversión después de 2026, mayor será el sobrecoste de la opción de gas.
- Los resultados son robustos y se mantienen en todos los escenarios de precios considerados.
- La bomba de calor nunca resultó más cara que la variante de gas más económica en los casos analizados.
Estos resultados convierten a la «Bio-Treppe» en un factor decisivo que inclina la balanza de la rentabilidad de forma clara y consistente hacia las alternativas eléctricas o de red, desmontando la percepción —aún extendida entre algunos propietarios— de que la caldera de gas sigue siendo la opción «segura» o «tradicional».
Análisis de los factores que explican la brecha
El estudio identifica varias causas estructurales de esta diferencia:
1. Evolución prevista de los precios de los gases verdes
- Los expertos anticipan un encarecimiento sostenido del biometano y otros gases verdes por su dependencia de mercados globales y de importaciones, costes de infraestructura crecientes y cambios en el marco regulatorio.
- A diferencia del gas fósil actual, los gases verdes no son un commodity con precios estables a largo plazo.
- El estudio señala explícitamente que existen «altas incertidumbres especialmente en relación con la evolución de los precios de los gases verdes para los consumidores finales».
2. Cambios en la estructura de costes de la red de gas
- La disminución del número de clientes conectados a la red de gas (por el cambio a otras tecnologías) provocará un incremento de los costes fijos de red por usuario. Este efecto, conocido como coste de la última milla, encarecerá aún más la factura del gas.
- Este fenómeno crea un círculo vicioso: menos usuarios → mayores costes de red por usuario → más incentivos para abandonar la red → nuevos aumentos de costes.
3. Ventajas operativas de las alternativas
- Las bombas de calor, con coeficientes de rendimiento (COP) típicos de 3 a 4, multiplican la energía térmica obtenida por kWh eléctrico.
- La red de calor, cuando utiliza fuentes renovables o cogeneración eficiente, disfruta de economías de escala que reducen el coste por unidad de calor entregada.
4. Efecto acumulativo de la «Bio-Treppe»
- A medida que avanza el tiempo, los porcentajes obligatorios de gases verdes aumentan, elevando progresivamente el coste del combustible.
- Una caldera de gas instalada en 2026 enfrentará una trayectoria de costes crecientes a lo largo de toda su vida útil, mientras que las alternativas (bomba de calor, red de calor) no están sujetas a esta escalera de obligaciones.
Incertidumbres y factores locales
El estudio subraya que los resultados dependen fuertemente de las condiciones particulares de cada edificio:
«Las bandas de variación en los costes de inversión y operación son amplias, por lo que una asesoría individualizada sigue siendo imprescindible«.
A pesar de estas variaciones locales, el estudio es enfático en un punto: en los casos analizados, la bomba de calor nunca resultó más cara que la variante de gas más económica. La dirección de la tendencia es clara y robusta.
Implicaciones para propietarios y prescriptores
Para propietarios que deban renovar su calefacción:
- Anticipar la decisión: Invertir antes de 2026 (o inmediatamente después) reduce el impacto de la «Bio-Treppe» en el caso de optar por gas.
- Evaluar alternativas sin sesgo: La caldera de gas, con la nueva regulación, pierde competitividad sistemática frente a bomba de calor o red de calor en un horizonte de 20 años.
- Considerar el contexto local: La red de calor solo es viable si existe; la bomba de calor requiere espacio y condiciones técnicas adecuadas.
- Buscar asesoramiento cualificado: Dadas las altas incertidumbres y las importantes diferencias de costes entre tecnologías, «una asesoría a los propietarios antes de invertir en una nueva instalación de calefacción sigue siendo sensata y necesaria».
Para prescriptores técnicos (arquitectos, ingenieros, asesores energéticos):
- Incluir la «Bio-Treppe» en los modelos de coste de cualquier propuesta con caldera de gas. No hacerlo infravalora el coste real a 20 años.
- Realizar análisis de sensibilidad sobre el precio de la electricidad y de los gases verdes, dadas las altas incertidumbres.
- Recomendar estudios de viabilidad específicos para bombas de calor (sondeo geotérmico, disponibilidad de aerotermia, etc.) y para conexión a red de calor (coste de acometida, tarifas locales).
- Comunicar con claridad que la opción de gas, lejos de ser la alternativa «segura» o «tradicional», conlleva riesgos de coste crecientes y difíciles de prever.
Conclusión
La kurzstudie del Fraunhofer ISE aporta evidencia cuantitativa robusta sobre un efecto colateral clave del GModG: la «Bio-Treppe» convierte a la caldera de gas en una opción significativamente más cara que las alternativas eléctricas o de red a 20 años vista. La diferencia, que puede alcanzar 49.000 € en una vivienda unifamiliar en el caso más favorable para cada tecnología, es suficientemente relevante como para revisar la conveniencia de cualquier inversión en gas a partir de 2026.
Los factores estructurales que explican esta brecha —precios crecientes de los gases verdes, aumento de los costes de red por menor número de usuarios, e incertidumbre regulatoria— apuntan a que la diferencia no es coyuntural, sino tendencial. Cuanto más se espere para tomar la decisión de inversión, más pronunciado será el sobrecoste de la opción de gas.
El mensaje final del estudio, en palabras de Robert Meyer, project leader del Fraunhofer ISE, es inequívoco:
«Quien invierte hoy en una calefacción nueva, sale ganando económicamente con bomba de calor o red de calor en la gran mayoría de los casos, especialmente considerando los crecientes requisitos y costes de los gases verdes«.
A ello añade el Dr. Oliver Kopp, responsable de Energiewirtschaft en MVV Energie: «Para los propietarios es difícil evaluar de forma realista las incertidumbres y los costes a largo plazo de las calderas de gas con Bio-Treppe. Por eso abogamos claramente por un asesoramiento obligatorio e independiente antes de cambiar la calefacción. Esta es la base para una decisión económicamente sólida y preparada para el futuro».
Referencias y fuentes
- Publicación original en LinkedIn: Fraunhofer ISE, «Wie teuer wird das Heizen, wenn das geplante Gebäudemodernisierungsgesetz (#GModG) kommt?»
- Nota de prensa del Fraunhofer ISE: «Heizkostenvergleich: Wärmepumpen und Fernwärme sind langfristig günstiger als Gasheizungen mit ‘Bio-Treppe’»
- Kurzstudie completa: Meyer, R.; Herkel, S. «Vergleich der Wärmeversorgung: Die ‘Bio-Treppe’ im Gebäudemodernisierungsgesetz», Fraunhofer ISE, Juni 2026
- Comunicado de prensa de MVV Energie: «Studie von Fraunhofer ISE: Wärmepumpen und Fernwärme sind langfristig meist günstiger als Gasheizungen mit ‘Bio-Treppe’»
- Entwurf des GModG: §43 «Bio-Treppe» (Referenz en la documentación del estudio)
Autor: Marcos Carbonell Alemany




















