El pasado domingo fui a la presentación del test drive del CUPRA Raval. Soy de coches, pero no de este tipo. Y salí de allí con algo que no esperaba: sorpresa real. Y como directora creativa, con algo más: admiración por el trabajo de marca que hay detrás.
Lo primero que me sorprendió fue el sonido
Antes incluso de fijarme en el diseño o de pensar en datos técnicos, lo que me atrapó nada más arrancar fue el ruido. No es el silencio eléctrico que te esperas. El Raval tiene un sonido envolvente, diseñado, casi cinematográfico. Te diría que es como si estuvieras dentro de una Matrix, o en una realidad virtual. Es una performance sonora. Los primeros segundos no supe si me gustaba o no. Pero al rato de conducir, me fascinó. Ese sonido te pone en modo racing aunque no seas fan de este tipo de coches. Eso no es casualidad: es decisión de marca.
La conducción: aplomo, seguridad y una tirada que sorprende
Con poco que le das al pedal, el coche responde. Hay mucha tirada, especialmente en la versión VZ con 226 CV. Pero lo que más me impactó no fue la potencia en sí, sino la sensación de seguridad. El coche va muy pegado al asfalto, muy aplomado, y eso te da una confianza tremenda. La conducción es, además, sorprendentemente fácil y cómoda. No tienes la sensación de estar manejando algo difícil o intimidante. Todo lo contrario.
El diseño exterior: cada línea tiene un porqué
Aquí es donde, como directora creativa, tengo mucho que decir. En la presentación, uno de los directivos de diseño de CUPRA nos explicó las decisiones detrás de cada elemento. Y merece la pena compartirlo porque es un ejercicio de branding físico muy bien ejecutado.
Las líneas laterales no son decorativas: están pensadas para transmitir dinamismo incluso cuando el coche está aparcado. Son superficies sensuales y marcadas que generan una sensación de energía contenida, de velocidad en reposo. Las formas muy enrasadas de la carrocería evocan musculatura, como si el coche tuviera un cuerpo atlético.
El capó está esculpido en forma de V, un elemento que también aparece en el frontal para mejorar la aerodinámica y que refuerza esa sensación de velocidad y carácter juvenil. La parte inferior del coche tiene un tratamiento especial en el centro de la carrocería, elevando visualmente el perfil para que parezca un coche más alto de lo que es, aunque esté más bajo que otros modelos de la misma plataforma.
Los faros tienen forma triangular, y esto no es arbitrario. El triángulo está en el logo de CUPRA y, como forma, transmite agresividad y dinamismo de manera inmediata. La firma luminosa es reconocible al primer golpe de vista.
Las llantas, con su color cobre característico de CUPRA, refuerzan la identidad de marca de forma muy coherente. Y los tiradores de puerta enrasados dan esa limpieza de líneas que se está convirtiendo en sello del diseño eléctrico moderno.
El color que me conquistó a mí: verde manganeso mate. Saturado, atrevido, completamente alineado con la personalidad de la marca. Y precioso.
El interior: donde ocurre la magia de verdad
Si el exterior es una declaración de intenciones, el interior es donde el CUPRA Raval me dejó sin palabras.
Todo está enfocado hacia el conductor. La pantalla central de 12,9 pulgadas está ligeramente inclinada en su dirección, una decisión ergonómica y simbólica a la vez: este coche te pone a ti en el centro. Los gráficos son nuevos, tanto en el cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas como en la consola. Los materiales han subido mucho de nivel: superficies blandas, dos colores neutros que dan mucha personalidad, y asientos bucket deportivos con un material tipo iceberg en la parte exterior que se ve y se siente premium.
Pero lo que más me impactó del interior fue la iluminación de las puertas. Hay un sistema de proyección luminosa que genera gráficos dinámicos directamente sobre ellas. Cuando lo ves en movimiento, crea una experiencia envolvente que no tiene nada que ver con la iluminación ambiental a la que estamos acostumbrados. Es inmersivo, es diferente, y es el tipo de detalle que no olvidas.
El maletero, con 441 litros, es otro punto inesperado. Para unas dimensiones exteriores de apenas 4 metros, ese volumen es una sorpresa y muy útil en el día a día.
El Raval como ejercicio de marca
Más allá del coche en sí, lo que me interesa como profesional es la historia de marca que hay detrás.
El nombre viene del barrio del Raval en Barcelona: un barrio que se transforma, alternativo, con energía propia. Esa es la conexión que CUPRA quiere proyectar. Aquí tengo que ser honesta: tengo mis dudas. Puede que tenga sesgos, pero me cuesta ver del todo la similitud, y quizás yo hubiera apostado por otra idea. Dicho esto, donde sí creo que acertaron es en el cliente que imaginaron para él. En la presentación mostraron una imagen de una persona unisex, andrógena, con ese aspecto rebelde que me recordó a Lisbeth Salander, la protagonista de Los hombres que odiaban a las mujeres. Ese perfil, esa actitud, sí encaja con el coche. Y sí me parece un acierto.
La estrategia de lanzamiento también merece atención: 17 países, el mismo día, a la misma hora. Una premiere mundial sincronizada a nivel europeo. Eso no es solo logística; es una declaración de relevancia.
Y el precio
Me pareció asequible para la calidad que ofrece. Lógicamente adaptado a su público objetivo, pero dentro de lo que te da el coche, la calidad de los materiales, la tecnología y la experiencia de conducción, tiene sentido. La versión de acceso llegará a partir de septiembre 2026 desde 26.000 euros antes de ayudas, lo que lo convierte en el eléctrico más asequible de la gama.
La parte eléctrica, que también importa
Porque esto es también un periódico de energías renovables: el Raval está fabricado en Martorell, siendo el primer modelo 100% eléctrico en salir de esa planta. Eso tiene un peso enorme para el sector industrial español.
La versión VZ con batería de 52 kWh permite cargar del 10 al 80% en solo 23 minutos con carga rápida de hasta 130 kW. Y el cargador es bidireccional (V2L), es decir, también puede alimentar dispositivos eléctricos externos, algo cada vez más relevante en el contexto de la movilidad integrada con el hogar.
En resumen
No soy fan de este tipo de coches, pero el CUPRA Raval me sorprendió en tres frentes: el sonido (que es una experiencia en sí misma), la sensación de seguridad y aplomo en la conducción, y el trabajo de diseño interior, especialmente la iluminación de las puertas y los asientos.
Como directora creativa, sé reconocer cuándo una marca ha hecho bien los deberes. CUPRA ha construido un coche con una identidad muy clara, coherente de adentro hacia afuera, con decisiones de diseño que tienen un porqué. Eso no es lo habitual. Y eso se nota.
Asistí a la presentación del test drive del CUPRA Raval como invitada. Todas las opiniones expresadas son personales.
Autora: Mariona Oriola / Directora creativa en MOagency



