RESUMEN: La expansión del biometano se perfila como una pieza clave para reforzar la autonomía energética de la Unión Europea, reduciendo la dependencia del gas fósil importado y apoyando la descarbonización de sectores industriales y agrícolas, según advierte la European Biogas Association. En un contexto geopolítico y económico marcado por la volatilidad de precios y la exposición a suministros externos, el sector reclama un impulso político que acelere la producción interna de gases renovables, con el biometano como componente estratégico capaz de sostener competitividad, seguridad energética y bioeconomía circular
El biometano frente a la dependencia del gas importado
La Unión Europea continúa enfrentando una elevada dependencia de los combustibles fósiles, con importaciones que representaron el 90 % del gas consumido en 2024, una debilidad estructural para su economía. En este escenario, el sector del biogás considera que el refuerzo de la producción interna de gas renovable es esencial para mejorar la seguridad energética y reducir la vulnerabilidad ante perturbaciones del mercado internacional.
Retos regulatorios y papel del CBAM
La discusión política alrededor de instrumentos como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) ha generado inquietud entre los actores del biogás, que advierten que posibles exenciones podrían debilitar incentivos para invertir en tecnologías bajas en carbono. El sector subraya que la certidumbre regulatoria es clave en este momento crítico para la toma de decisiones industriales.
Potencial crecimiento y cobertura de demanda
Aunque actualmente el biogás representa alrededor del 6 % del consumo total de gas en la UE, las estimaciones del sector sugieren que para 2040 la producción podría llegar hasta 100 bcm, lo que cubriría hasta el 80 % de la demanda de gases en la Unión. Este potencial coloca al biometano como un sustituto directo del gas fósil, con beneficios tanto en términos de transición energética como de independencia.
Más allá de la energía: bioeconomía y economía circular
Las plantas de biogás no solo generan energía renovable, sino que también operan como biorrefinerías, transformando residuos orgánicos en productos de alto valor añadido que fortalecen la bioeconomía europea. Además, el uso de digestato como fertilizante orgánico y la reutilización de CO₂ biogénico abren oportunidades para una economía más circular y resiliente



