El aumento del consumo eléctrico, el refuerzo de las redes y una mejor traslación de los precios mayoristas serán determinantes para mantener la competitividad y la rentabilidad de las energías renovables
España ha logrado situarse entre los mercados eléctricos mayoristas más competitivos de Europa gracias al fuerte crecimiento de la generación renovable, especialmente fotovoltaica. Sin embargo, mantener esta ventaja y seguir impulsando nuevas inversiones exigirá avanzar en la electrificación de la demanda, reforzar las infraestructuras de red y trasladar con mayor eficacia los bajos precios del mercado mayorista a consumidores e industria.
El rápido incremento de la capacidad renovable no ha venido acompañado de un crecimiento equivalente del consumo eléctrico, generando un desequilibrio entre oferta y demanda que comienza a reflejarse en una mayor frecuencia de precios bajos, cero o incluso negativos durante las horas de mayor producción solar. Esta situación afecta directamente a los ingresos de las plantas renovables y puede limitar el atractivo de futuras inversiones si no se adoptan medidas que favorezcan una mayor absorción de esa energía.
La demanda gana peso como elemento de equilibrio
Durante un webinar organizado por AleaSoft Energy Forecasting el pasado 18 de junio se puso de manifiesto que pequeñas variaciones en la demanda pueden influir de forma significativa en la evolución de los precios del mercado eléctrico.
El incremento de las temperaturas y el mayor consumo asociado a la climatización ya han contribuido en las últimas semanas a poner fin al periodo de precios cero registrado en el mercado ibérico desde el mes de mayo, evidenciando el papel creciente de la demanda como factor de equilibrio en un sistema con elevada penetración renovable.
Industria, transporte y nuevos consumos impulsarán la electrificación
La electrificación de la industria, el transporte, los centros de datos y otros usos finales de la energía será decisiva para aprovechar todo el potencial renovable del sistema eléctrico español.
Un aumento de la demanda flexible permitirá integrar una mayor producción renovable, reducir vertidos de energía y contribuir a mantener niveles de precios compatibles con la rentabilidad de los proyectos de generación.
No obstante, este proceso requiere que la competitividad del mercado mayorista llegue también al consumidor final. Según el análisis, elementos como los peajes, los cargos regulados o la fiscalidad pueden reducir el efecto de los bajos precios mayoristas y limitar el incentivo para sustituir combustibles fósiles por electricidad.
A ello se suma la necesidad de ampliar la capacidad de las redes eléctricas y facilitar nuevos puntos de conexión para atender el crecimiento previsto de la demanda industrial y de otros consumos electrificados.
La siguiente fase de la transición energética
Tras una primera etapa marcada por la expansión de la generación renovable, el siguiente desafío para el sistema energético español será conseguir que el crecimiento de la demanda avance al mismo ritmo.
La transición energética dependerá cada vez más de la capacidad para incorporar nuevos consumos eléctricos, aumentar la flexibilidad del sistema y reforzar la competitividad de la electricidad frente a otras fuentes energéticas.
Las previsiones serán clave para la toma de decisiones
En este escenario, las previsiones de largo plazo sobre precios, demanda y producción renovable adquirirán un papel cada vez más relevante para consumidores, comercializadoras, promotores, entidades financieras e inversores.
Estos análisis permitirán evaluar el impacto de la electrificación, el almacenamiento, el autoconsumo, los contratos PPA o la gestión flexible de la demanda sobre la rentabilidad de los proyectos y la evolución futura del mercado eléctrico.
La creciente interacción entre generación renovable, demanda flexible y almacenamiento convierte la planificación energética en un elemento esencial para garantizar el desarrollo equilibrado del sistema y mantener el atractivo de las inversiones durante los próximos años.




