Un análisis de AleaSoft Energy Forecasting señala que las empresas electrointensivas apuestan por estrategias más avanzadas de gestión del riesgo para reducir su exposición a la volatilidad de los mercados eléctricos.
La creciente incertidumbre en los mercados energéticos está llevando a las industrias con mayor consumo eléctrico a replantear su estrategia de compra de energía. Según un análisis presentado por AleaSoft Energy Forecasting, las coberturas a plazo, los contratos de compraventa de energía (PPA), la flexibilidad de la demanda, el autoconsumo y el almacenamiento con baterías se están consolidando como herramientas clave para mejorar la previsibilidad de los costes y reforzar la competitividad de los grandes consumidores.
Estas conclusiones fueron abordadas durante el webinar número 68 organizado por AleaSoft Energy Forecasting, que reunió a representantes del sector industrial, financiero y energético para analizar los principales desafíos a los que se enfrenta la industria electrointensiva en un contexto marcado por la volatilidad de los precios de la electricidad, la incertidumbre geopolítica y los cambios regulatorios.
La cobertura actual no siempre responde a las necesidades de la industria
Durante el encuentro se puso de manifiesto que las empresas electrointensivas han incrementado en los últimos años la contratación de coberturas a plazo como mecanismo para reducir su exposición a la volatilidad del mercado. En el caso de las compañías integradas en la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), la cobertura media mediante contratación a plazo ronda actualmente el 40 %.
Sin embargo, buena parte de estos contratos están vinculados a generación fotovoltaica, una circunstancia que no siempre encaja con los patrones de consumo de la industria. La producción solar se concentra durante las horas centrales del día, coincidiendo habitualmente con los precios más bajos del mercado, mientras que muchas industrias mantienen una elevada demanda durante la tarde y la noche, cuando la electricidad suele alcanzar precios superiores. Esta diferencia pone de relieve la necesidad de desarrollar productos de cobertura más adaptados al perfil de consumo industrial.
El almacenamiento gana protagonismo en la gestión energética
En este contexto, el almacenamiento mediante baterías emerge como una de las soluciones con mayor potencial para optimizar la gestión energética de los grandes consumidores.
AleaSoft Energy Forecasting destaca que estas tecnologías permiten desplazar energía entre diferentes franjas horarias, aumentar el aprovechamiento del autoconsumo, reducir la exposición a los periodos con precios más elevados y gestionar de forma más eficiente la demanda eléctrica. Esta evolución supone también un cambio en el papel de los consumidores industriales, que pasan de ser agentes pasivos a gestionar activamente su consumo, sus coberturas y su flexibilidad.
Baterías y PPA evolucionan hacia contratos más flexibles
El análisis también apunta a que la incorporación de sistemas de almacenamiento puede favorecer una evolución de los contratos PPA hacia modelos más adaptados a las necesidades de la industria.
Mientras que los acuerdos tradicionales basados exclusivamente en producción fotovoltaica no siempre responden a perfiles de consumo continuos, la integración de baterías permite ajustar mejor el suministro y facilitar contratos de largo plazo más alineados con las necesidades de los consumidores electrointensivos.
La gestión contractual sigue siendo uno de los grandes desafíos
Pese al creciente interés por el almacenamiento, el desarrollo de este tipo de proyectos continúa enfrentándose a importantes retos contractuales.
Una misma batería puede destinarse a múltiples funciones, como la reducción de picos de demanda (peak shaving), la optimización del autoconsumo, la participación en los servicios de ajuste o la mejora de la calidad del suministro. No obstante, todas estas aplicaciones no pueden maximizarse simultáneamente, por lo que resulta imprescindible definir previamente la estrategia de operación y el reparto de beneficios entre los distintos agentes implicados.
A diferencia de otros activos renovables, las baterías requieren una gestión activa y una estrategia de mercado mucho más sofisticada, lo que obliga a consumidores, comercializadoras, promotores y optimizadores a establecer modelos de colaboración más complejos.
Más flexibilidad para reducir riesgos
Otro de los aspectos analizados durante la jornada fue el impacto de los servicios de ajuste sobre la factura eléctrica de la industria.
Según AleaSoft Energy Forecasting, un mayor despliegue de almacenamiento podría incrementar la competencia en estos mercados, mejorar la eficiencia del sistema eléctrico y contribuir a reducir parte de la volatilidad que soportan los grandes consumidores. En este escenario, coberturas financieras, PPA, autoconsumo, flexibilidad de la demanda y almacenamiento dejan de considerarse herramientas independientes para convertirse en elementos complementarios de una estrategia común orientada a minimizar riesgos y reforzar la competitividad empresarial.



