El proyecto hidroeléctrico de bombeo de Ifahsa recibirá 265 millones de dólares del Banco Mundial y facilitará la incorporación de 1 GW adicional de renovables
Marruecos ampliará su capacidad de almacenamiento energético con la central hidroeléctrica reversible de Ifahsa, una instalación de 300 MW que funcionará como una gran “batería de agua”. El Banco Mundial ha aprobado una financiación de 265 millones de dólares para apoyar el proyecto, situado cerca de Chefchaouen, en el norte del país.
La infraestructura almacenará los excedentes de generación solar y eólica mediante el bombeo de agua desde un depósito inferior hasta otro situado a mayor altura. Cuando aumente la demanda eléctrica, el agua descenderá a través de turbinas reversibles y permitirá recuperar parte de esa energía en forma de electricidad. El complejo incluirá dos depósitos artificiales, conducciones hidráulicas y una central hidroeléctrica.
Una respuesta a la variabilidad renovable
El objetivo principal de Ifahsa es aumentar la flexibilidad del sistema eléctrico marroquí. La generación solar y eólica depende de las condiciones meteorológicas y no siempre coincide con las horas de mayor consumo. El bombeo permitirá absorber parte de la producción excedentaria, reducir los vertidos de energía renovable y disponer de potencia gestionable durante los momentos de mayor demanda.
Según las estimaciones del Banco Mundial, la nueva central facilitará la incorporación de al menos 1 GW adicional de energía solar y eólica a la red nacional. También podría desbloquear alrededor de 1.000 millones de dólares de inversión privada vinculada al desarrollo renovable.
El organismo internacional calcula que el proyecto permitirá sustituir aproximadamente 3 TWh anuales de electricidad generada con combustibles fósiles y evitar cerca de 1,7 millones de toneladas de emisiones de CO₂ cada año. Durante la fase de construcción se prevé, además, la creación de unos 820 empleos directos anuales.
Un sistema cerrado con consumo limitado de agua
Aunque se presenta como una “batería de agua”, la instalación no funcionará como una central hidroeléctrica convencional alimentada de forma continua por un río. El diseño contempla un circuito cerrado entre los dos depósitos artificiales, reutilizando repetidamente el mismo volumen de agua.
La documentación ambiental de la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable de Marruecos, ONEE, indica que no será necesario realizar extracciones permanentes de los cursos naturales. Las aportaciones externas se limitarán principalmente al llenado inicial del depósito inferior y a la compensación puntual de las pérdidas por evaporación.
Este aspecto resulta especialmente relevante en un país sometido a una elevada presión sobre sus recursos hídricos. El estudio oficial sostiene que el funcionamiento previsto no generará un consumo neto duradero de agua ni alteraciones estructurales en el régimen hidrológico del río Oued Laou, siempre que se apliquen las medidas de gestión establecidas.
Financiación internacional para un proyecto estratégico
El proyecto será ejecutado por ONEE y contará también con cofinanciación del Banco Africano de Desarrollo. La aportación del Banco Mundial combina recursos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, financiación concesional del Clean Technology Fund, una ayuda del Livable Planet Fund y asistencia técnica del programa ESMAP.
Ifahsa forma parte de la estrategia marroquí para reforzar la seguridad de suministro, reducir la dependencia de las centrales térmicas en las horas punta y aumentar la presencia de renovables sin comprometer la estabilidad de la red. Su desarrollo muestra que la transición energética no depende únicamente de instalar más parques solares y eólicos, sino también de disponer de sistemas capaces de almacenar y desplazar su producción.



