AleaSoft Energy Forecasting destaca que las activaciones del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda muestran el creciente papel de los grandes consumidores y las baterías en un sistema eléctrico con más renovables
Las activaciones del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) registradas este verano en España han vuelto a poner el foco en la necesidad de contar con más recursos flexibles dentro del sistema eléctrico. Para AleaSoft Energy Forecasting, este tipo de mecanismos no solo contribuyen al equilibrio del sistema, sino que también permiten a grandes consumidores e industrias convertir su capacidad de adaptar el consumo en una nueva fuente de ingresos.
El SRAD amplía su papel en el balance del sistema
El SRAD es un mecanismo de balance gestionado por Red Eléctrica que permite reducir temporalmente la demanda eléctrica de los consumidores participantes cuando los recursos disponibles no resultan suficientes para mantener el nivel necesario de reserva a subir.
Se trata de un servicio voluntario y retribuido, operativo desde 2022, en el que pueden participar proveedores con una potencia mínima de 1 MW, tanto de forma individual como mediante agregación.
Para el segundo semestre de 2026, comprendido entre el 1 de julio y el 31 de diciembre, se adjudicaron 1775 MW de potencia para prestar este servicio, frente a los 1725 MW del semestre anterior. Cada activación puede prolongarse durante un máximo de dos horas y los participantes reciben un aviso previo de al menos 12,5 minutos.
Varias activaciones durante julio y agosto
Red Eléctrica recurrió al SRAD en distintas ocasiones durante julio y agosto. Entre los episodios publicados figuran los del 15 y 22 de julio, concentrados al final del día, además de nuevas activaciones durante agosto.
El 20 de agosto, por ejemplo, el servicio volvió a activarse alrededor de las 18:00 con una potencia solicitada de 832 MW.
Los factores que motivaron estas actuaciones no fueron exactamente los mismos en todos los casos. En la activación del 15 de julio, Red Eléctrica señaló una reducción de la producción eólica no prevista como uno de los elementos que obligaron a reforzar las reservas.
En agosto volvieron a coincidir situaciones de altas temperaturas, elevada demanda y producción renovable inferior a la prevista en determinados momentos.
Estas intervenciones no implican que el suministro estuviera en riesgo. El SRAD forma parte precisamente de las herramientas disponibles para preservar los márgenes de reserva necesarios para una operación segura del sistema.
Mucha fotovoltaica durante el día y más necesidad de flexibilidad al atardecer
Las activaciones de este verano reflejan también uno de los efectos de la creciente penetración fotovoltaica.
En julio, la fotovoltaica fue la tecnología que más electricidad produjo en España y las energías renovables alcanzaron un nuevo máximo mensual, con 14.699 GWh. Al mismo tiempo, la demanda eléctrica del mes se situó en niveles especialmente elevados, impulsada, entre otros factores, por las altas temperaturas y el mayor uso de climatización.
La elevada producción solar de las horas centrales del día no coincide necesariamente con los momentos de mayor necesidad de potencia gestionable.
Mientras la fotovoltaica cubre una parte importante de la demanda durante el día y tiende a reducir los precios, su producción cae con rapidez al avanzar la tarde. Si el consumo continúa alto, el sistema debe sustituir en pocas horas una cantidad relevante de generación solar mediante otras tecnologías, almacenamiento, importaciones o reducción de demanda.
Esta rampa de tarde-noche evidencia que un sistema con mayor presencia renovable necesita también más capacidad para reaccionar en momentos concretos.
La flexibilidad industrial se convierte en una nueva fuente de ingresos
Para las industrias electrointensivas y otros grandes consumidores, la capacidad de modificar temporalmente el consumo adquiere cada vez mayor valor económico.
La gestión energética industrial ha estado tradicionalmente orientada a reducir el precio de compra de la electricidad. Sin embargo, en el nuevo escenario también cobra importancia decidir cuándo consumir y cuánto valor puede obtenerse ajustando determinadas cargas.
El SRAD ofrece un ejemplo directo. Los consumidores que participan reciben una remuneración por poner a disposición del sistema su capacidad para reducir demanda y, cuando existe una activación, por la electricidad que efectivamente dejan de consumir.
Esto permite transformar la flexibilidad de determinados procesos productivos en una fuente adicional de ingresos.
El potencial depende de las características de cada instalación, de los procesos industriales, del nivel de flexibilidad de sus cargas, del coste de alterar la producción y de la rapidez y fiabilidad con la que puedan responder.
La participación mediante agregadores amplía además las opciones para consumidores que, individualmente, no alcanzarían los umbrales mínimos.
Las baterías amplían las opciones de gestión de la demanda
El almacenamiento puede añadir una nueva dimensión a esta flexibilidad.
Una industria equipada con baterías puede desacoplar parcialmente su consumo de red de sus necesidades instantáneas. El sistema puede cargar durante las horas de elevada generación renovable y menores precios y utilizar posteriormente esa energía cuando cae la producción solar o aumenta el precio de la electricidad.
Esta capacidad permite reducir la exposición a las horas más caras, suavizar los picos de demanda y facilitar la participación en mecanismos como el SRAD sin trasladar toda la reducción directamente a la actividad productiva.
El crecimiento de las renovables está ampliando además los diferenciales de precios entre las horas solares y las de la tarde y noche. Para AleaSoft Energy Forecasting, este escenario incrementa el interés económico de las baterías tanto para arbitraje como para aportar flexibilidad y complementar estrategias de autoconsumo y contratación energética.
La flexibilidad gana peso en la estrategia de los grandes consumidores
Las activaciones registradas este verano apuntan a una tendencia que previsiblemente aumentará a medida que siga creciendo la penetración renovable.
La capacidad para anticipar cuándo será necesario reducir demanda, activar almacenamiento o modificar el perfil de consumo puede influir cada vez más en la rentabilidad de las industrias electrointensivas y grandes consumidores.
Quienes incorporen flexibilidad y almacenamiento dentro de su estrategia energética estarán mejor posicionados ante la transformación del sistema eléctrico.
AleaStorage y la optimización de la flexibilidad
Para aprovechar estas oportunidades es necesario evaluar de forma conjunta previsiones de precios, perfiles de demanda, contratos de suministro, PPA, autoconsumo, almacenamiento y participación en mecanismos como el SRAD.
AleaStorage, la división de AleaSoft Energy Forecasting especializada en almacenamiento de energía, desarrolla previsiones y estudios para analizar proyectos de baterías stand-alone e hibridadas con renovables, definir estrategias de compra de electricidad y cuantificar el impacto económico de participar en mecanismos de flexibilidad.
El objetivo es ayudar a industrias y grandes consumidores a reducir costes, gestionar riesgos y aprovechar nuevas fuentes de valor asociadas a la evolución del sistema eléctrico.




