AleaSoft Energy Forecasting advierte de que los episodios registrados en 2026 refuerzan la necesidad de avanzar simultáneamente en descarbonización, adaptación climática y resiliencia del sistema eléctrico
El calor extremo está dejando en España uno de los principales episodios climáticos de 2026, con temperaturas históricas, una grave temporada de incendios forestales y 5.485 fallecimientos atribuibles a la temperatura hasta el 9 de septiembre. AleaSoft Energy Forecasting considera que estos datos evidencian la necesidad de combinar la reducción de emisiones con medidas de adaptación y un sistema eléctrico preparado para condiciones meteorológicas cada vez más exigentes.
Un verano con temperaturas históricas
Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) recogidos por AleaSoft muestran temperaturas muy superiores a las habituales durante buena parte del verano.
Junio fue el segundo más cálido desde que comenzó la serie en 1961, con una temperatura media de 23,3 °C en la España peninsular, 3,2 °C por encima del promedio del periodo 1991-2020.
Julio elevó todavía más los registros. La temperatura media alcanzó los 25,7 °C, con una anomalía de 2,6 °C, igualando a julio de 2022 como el julio más cálido de la serie histórica. Ambos meses son también los más cálidos del año registrados en España desde 1961.
A las elevadas temperaturas se añadió una precipitación equivalente a solo el 26% del valor habitual, lo que convirtió a julio de 2026 en el más seco de la serie.
Agosto mantuvo la tendencia, con una media de 24,4 °C, 1,4 °C por encima del promedio de referencia, situándose como el sexto agosto más cálido desde 1961. De los diez agostos con mayores temperaturas registrados en España, nueve corresponden ya al siglo XXI.
Septiembre prolonga los episodios de calor
La llegada de septiembre tampoco puso fin inmediatamente a las temperaturas extremas.
En el aeropuerto de Logroño se alcanzaron 40,5 °C, superándose por primera vez los 40 °C durante el otoño climatológico en esta estación. El registro superó el anterior máximo de septiembre, situado en 39 °C y alcanzado en 1988.
También se registraron temperaturas mínimas excepcionalmente elevadas, con puntos en los que los termómetros no descendieron de 25 °C durante la noche.
El Observatori Fabra de Barcelona encadenó varios récords hasta registrar 35,5 °C el 5 de septiembre, frente al anterior máximo histórico para este mes de 33 °C, correspondiente a 1983. En otros puntos de Cataluña también se superaron los 40 °C.
Antes de la llegada de un frente durante la segunda semana de septiembre, amplias zonas de España todavía registraban temperaturas entre 5 °C y 10 °C superiores a los valores normales para estas fechas.
5.485 fallecimientos atribuibles a la temperatura
El impacto del calor se extiende también al ámbito sanitario.
Según los datos del sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), gestionado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, hasta el 9 de septiembre se estimaban 5.485 defunciones atribuibles a las temperaturas en España durante el periodo estival de 2026.
Se trata todavía de una estimación provisional, ya que el periodo estival no había concluido en el momento de elaborar los datos.
Como referencia, durante todo el periodo del Plan Calor de 2025, comprendido entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre, MoMo estimó 3.832 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas.
Cerca de 300.000 hectáreas afectadas por los incendios
El verano de 2026 ha estado marcado igualmente por una temporada especialmente grave de incendios forestales.
AleaSoft puntualiza que las altas temperaturas no provocan por sí solas los incendios, pero su combinación con la escasa humedad, la sequedad de la vegetación y determinados episodios de viento puede crear condiciones especialmente favorables para su propagación y complicar las labores de extinción.
Según los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) del programa Copernicus recogidos en el informe, hasta el 2 de septiembre habían ardido 295.720 hectáreas en España.
Esta superficie suponía el 45,6% del total de hectáreas quemadas en la Unión Europea desde principios de año.
A comienzos de julio, la superficie acumulada afectada en España rondaba las 50.000 hectáreas, por lo que el incremento posterior refleja la intensidad alcanzada por los incendios durante las semanas centrales del verano.
Descarbonización y adaptación ante los nuevos extremos climáticos
Para AleaSoft, los datos registrados este verano muestran que las consecuencias del cambio climático afectan ya a la salud, los ecosistemas, las ciudades, las infraestructuras y el funcionamiento del sistema eléctrico.
La compañía considera imprescindible continuar reduciendo las emisiones mediante la electrificación de la economía y el desarrollo de las energías renovables, pero señala que este proceso debe ir acompañado de medidas de adaptación.
Entre ellas figuran la preparación de las ciudades frente a episodios de calor más intensos, una mayor protección de la población vulnerable, la mejora de la gestión forestal y la adaptación de las infraestructuras a escenarios meteorológicos más extremos.
En el ámbito energético, AleaSoft apunta al almacenamiento, la flexibilidad, el autoconsumo, la eficiencia energética y las previsiones de demanda, precios y producción renovable como elementos cada vez más importantes para avanzar hacia un sistema eléctrico descarbonizado y resiliente.
El calor extremo también presiona al sistema eléctrico
Las altas temperaturas plantean además retos directos para la operación del sistema energético. El aumento de las necesidades de climatización modifica los perfiles de demanda eléctrica, mientras las redes y otras infraestructuras deben funcionar bajo condiciones más exigentes.
Anticipar estos efectos a corto y medio plazo adquiere, por tanto, mayor importancia para gestionar el sistema eléctrico.
AleaBlue, la división de AleaSoft Energy Forecasting especializada en previsiones desde minutos hasta tres años, desarrolla previsiones de demanda, producción renovable y precios de los mercados eléctricos dirigidas a comercializadoras, traders, utilities y grandes consumidores.
La compañía considera que disponer de estas previsiones será cada vez más relevante para gestionar riesgos y oportunidades ante episodios meteorológicos extremos y un escenario de mayor volatilidad.



