RESUMEN: Un análisis elaborado por Aelēc revela un consenso claro entre inversores y analistas financieros: la tasa de retribución financiera (TRF) para las redes eléctricas debería elevarse hasta al menos el 7,5% en el próximo periodo regulatorio. Los encuestados alertan de que la propuesta de la CNMC es insuficiente para atraer capital en un contexto de mayores necesidades de inversión, riesgo regulatorio y presión competitiva internacional. El estudio también critica la reducción del OPEX, la vinculación de la retribución a la demanda y la falta de reconocimiento del capital circulante.
NOTICIA: Un estudio realizado por Aelēc, basado en respuestas de una treintena de analistas financieros y gestores de fondos especializados, muestra un consenso claro sobre la necesidad de revisar al alza la tasa de retribución financiera (TRF) para el periodo regulatorio 2026–2031. El objetivo del survey es medir la percepción de los principales actores que financian el desarrollo de las redes eléctricas ante las propuestas metodológicas planteadas por la CNMC.
El perfil de los participantes refleja un alto grado de especialización: el 89% pertenece al sector financiero vinculado a la energía, y el 70% opera principalmente en el ámbito europeo. Su opinión muestra un fuerte interés por preservar la estabilidad regulatoria, considerada esencial para sostener el ritmo inversor que demanda la electrificación.
La TRF, principal foco de preocupación para los inversores
El 100% de los encuestados sostiene que la TRF debe revisarse al alza. Consideran que la propuesta de la CNMC, un 6,58%, no supone una mejora real respecto al 5,58% vigente, ya que el diferencial con la deuda soberana sería incluso inferior al del periodo anterior.

Los analistas argumentan que la rentabilidad propuesta no refleja las actuales condiciones de mercado: aumento de los tipos de interés, inflación persistente, necesidad de reforzar las redes y un mayor riesgo derivado del nuevo modelo regulatorio. Según las estimaciones, un diferencial equivalente al del segundo periodo regulatorio situaría la TRF en torno al 7,5%.

Además, más del 90% advierte de que España no puede quedar por debajo de los valores europeos de referencia, ya que esto podría desplazar capital hacia mercados con mayor estabilidad y rentabilidad.
También se apunta a la necesidad de que las redes eléctricas tengan una retribución al menos 75 puntos básicos superior a la de las redes de gas, debido a su mayor perfil de riesgo y a su papel estratégico en la transición energética.

Críticas al nuevo modelo retributivo: riesgo, OPEX y falta de reconocimiento del capital circulante
El estudio también profundiza en la valoración del modelo propuesto. Entre los aspectos más cuestionados:
• Vincular la retribución a la evolución de la demanda
Los inversores alertan de que este mecanismo introduce un riesgo que los operadores no pueden gestionar. El 75% considera que aumentará la incertidumbre regulatoria y encarecerá el coste del capital.
• Reducción del 25% del OPEX
La mayoría considera que el recorte es excesivo, no incorpora el impacto de la inflación ni las nuevas exigencias tecnológicas, y podría comprometer la calidad del servicio y la operatividad de las empresas distribuidoras.
• Ausencia de reconocimiento del capital de trabajo
Un 92% ve imprescindible incluirlo en la metodología, especialmente ante el incremento previsto de inversiones y el mayor ciclo de cobros y pagos asociado a proyectos de red.
Conclusión del análisis
El documento pone de manifiesto un consenso claro: la regulación propuesta no se ajusta al contexto operativo y financiero actual. Los expertos consideran que una TRF entre el 7,5% y el 8%, acompañada de un modelo que reconozca la inflación, el aumento del capital circulante y un ajuste más racional del OPEX, sería imprescindible para atraer inversión, reforzar las redes eléctricas y asegurar el ritmo de la transición energética.




