RESUMEN: La Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (Andimat) ha remitido sus aportaciones al proceso de revisión del Certificado de Eficiencia Energética de los Edificios, en las que reclama un modelo más claro y fiable, centrado en el confort real de las viviendas y en la reducción efectiva de la demanda energética, con el objetivo de facilitar decisiones informadas a la ciudadanía.
Andimat pide un certificado energético más claro y centrado en el ahorro real.
La Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (Andimat) ha trasladado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sus aportaciones al proceso de revisión del Certificado de Eficiencia Energética de los Edificios (CEE), actualmente en marcha. La entidad considera que la futura normativa debe evolucionar para ofrecer una imagen más fiel del comportamiento energético de los edificios, poniendo el acento en el confort real de las viviendas, la reducción efectiva de la demanda energética y la claridad de la información que recibe el ciudadano. A su juicio, el certificado debe convertirse en una herramienta útil y fiable para quienes compran o alquilan una vivienda, y no limitarse a un documento técnico difícil de interpretar.
La revisión del CEE se enmarca en la adaptación de la normativa española a la nueva Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), que refuerza el papel del certificado como instrumento clave para impulsar la rehabilitación energética y mejorar la transparencia del mercado inmobiliario. En un país como España, donde más del 80 % del parque edificado presenta calificaciones energéticas bajas (E, F o G), según datos del IDAE, Andimat subraya la urgencia de contar con un sistema que ayude a identificar con claridad los edificios menos eficientes, asociados a mayores consumos, emisiones elevadas y facturas energéticas crecientes.
En este contexto, la asociación defiende que el certificado otorgue un mayor protagonismo a la demanda energética del edificio, es decir, a la energía necesaria para mantener unas condiciones adecuadas de confort interior. Frente a otros indicadores más complejos, como el consumo de energía primaria no renovable o las emisiones de CO₂, Andimat considera que la demanda es un concepto más directo y comprensible para el ciudadano. Reducir esa necesidad energética, especialmente a través de mejoras en la envolvente del edificio, debe ser el primer paso antes de acometer cambios en los sistemas de climatización. Desde la entidad insisten en que la eficiencia energética empieza por un buen aislamiento, una solución duradera que mejora el confort desde el primer momento.
Una de las principales propuestas de Andimat es la incorporación de un indicador de confort pasivo en el certificado energético. Este elemento permitiría evaluar de forma visual e intuitiva la capacidad de una vivienda para mantener temperaturas agradables en invierno y verano gracias a su diseño y a la calidad del aislamiento, reduciendo así la dependencia de la calefacción y la refrigeración. Además, la asociación considera necesario reforzar los mecanismos de control y verificación de los certificados, dada su creciente relevancia para el acceso a ayudas públicas, incentivos fiscales y financiación. Para garantizar su credibilidad, reclaman más inspecciones, sistemas de control independientes y campañas informativas que ayuden a la ciudadanía a comprender mejor el certificado, su relación con el confort y las ventajas de invertir en eficiencia energética.



