Un documental presentado en el Parlamento Europeo muestra casos de Grecia, Italia y España donde la gestión forestal y el aprovechamiento energético de la biomasa contribuyen a reducir el riesgo de fuego y generar actividad económica local
La Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) ha mostrado su apoyo a la campaña impulsada por Bioenergy Europe con motivo del estreno en el Parlamento Europeo del documental Fuel the solution, not the fire. La iniciativa pone de relieve el papel que puede desempeñar la bioenergía sostenible dentro de las estrategias destinadas a prevenir los grandes incendios forestales que afectan a Europa.
El documental recoge tres experiencias desarrolladas en Grecia, Italia y España que evidencian cómo la gestión activa de los montes y el aprovechamiento sostenible de la biomasa ayudan a disminuir el riesgo de incendios, al tiempo que favorecen la producción de energía renovable de proximidad y contribuyen al desarrollo económico de las zonas rurales.
La creciente intensidad y capacidad destructiva de los incendios forestales, especialmente en los países mediterráneos, obliga a adoptar medidas que vayan más allá del refuerzo de los dispositivos de extinción durante la temporada estival. La reducción del combustible vegetal acumulado, la recuperación de la gestión territorial y la valorización de recursos forestales actualmente infrautilizados son algunas de las actuaciones que se consideran necesarias durante todo el año.
AVEBIOM comparte esta visión y defiende que la bioenergía constituye una herramienta útil dentro de una estrategia integral que combine gestión forestal sostenible, prevención de incendios, desarrollo rural y descarbonización.
“No podemos seguir esperando a que el bosque arda para actuar. La gestión forestal sostenible es parte de la respuesta a los incendios. Y la bioenergía puede ayudar a dar salida a una parte de la biomasa que es necesario retirar de los montes”, afirma Pablo Rodero, responsable de certificaciones de AVEBIOM.
España reclama más gestión forestal y nuevos usos para la biomasa
Con la llegada del verano, los incendios forestales vuelven a situarse entre las principales preocupaciones ambientales en España. El cambio climático está incrementando las condiciones de riesgo mediante episodios de calor más intensos, periodos prolongados de sequía y campañas de incendios cada vez más extensas. Sin embargo, desde AVEBIOM subrayan que las causas no responden únicamente a factores climáticos, sino también a décadas de abandono rural, pérdida de usos tradicionales y escasa gestión activa de los espacios forestales.
La acumulación de biomasa en los montes se convierte en combustible disponible cuando se inicia un incendio. Por este motivo, la asociación apuesta por complementar los medios de extinción con una estrategia preventiva basada en la gestión del paisaje, mediante tratamientos selvícolas, podas, claras, fajas auxiliares, mantenimiento de las zonas de interfaz urbano-forestal, ganadería extensiva y aprovechamientos forestales sostenibles.
La utilización energética de restos forestales puede facilitar la viabilidad económica de muchas de estas actuaciones preventivas. El uso de esa biomasa en redes de calor, instalaciones térmicas de proximidad, industrias o calderas municipales permite disminuir la carga combustible existente en los montes, sustituir combustibles fósiles como el gasóleo o el gas natural, generar empleo en el entorno rural y contribuir a financiar trabajos de gestión forestal.
“No se trata de ‘limpiar el monte’. Se trata de gestionar mejor el territorio, con planificación técnica y sostenibilidad. Cuando los restos de podas, claras o trabajos preventivos se transforman en energía renovable, la prevención deja de ser un coste para generar actividad económica, empleo y ahorro energético”, añade Rodero.
AVEBIOM respalda el mensaje central de la campaña Fuel the solution, not the fire y considera que la reducción del riesgo de incendios forestales en España pasa por una mayor integración entre la gestión forestal, la política energética y las estrategias de desarrollo rural. El objetivo es que la biomasa acumulada en los montes pueda convertirse, bajo criterios de sostenibilidad, en una fuente de energía renovable local capaz de generar actividad económica y empleo.



