La madurez del sector de las energías renovables en España ha puesto el foco en dos elementos clave durante la fase de explotación: eficiencia operativa y seguridad en el trabajo durante labores de mantenimiento. En este contexto, la Coordinación de Actividades Empresariales (CAE) se ha convertido en una obligación legal, pero también en uno de los desafíos organizativos más pesados para las empresas que operan instalaciones renovables.
Exceso de trámites vs. prevención eficaz
Desde el Grupo de Trabajo de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) de Aemer, se señala que la CAE ha derivado en una sobrecarga documental y verificación de papeles, en muchos casos sin aportar valor preventivo real. Este enfoque burocrático desborda la función principal de control y seguimiento durante las tareas en campo, imprescindibles para una verdadera prevención del riesgo.
Una normativa desajustada para el mantenimiento
Las normas que regulan la CAE —como la Ley 31/95, el Real Decreto 171/2004 o la Ley 54/03— se formulaban pensando en entornos industriales clásicos y no en proyectos renovables de explotación y mantenimiento. Esta desconexión normativa ha generado múltiples interpretaciones, ineficiencias y trámites innecesarios, sin retroalimentación sobre su impacto preventivo real.
Documentación redundante que no suma seguridad
Muchas veces impera el principio de “máximos”: ante la duda, se exige todo. Documentos como certificados fiscales, planes de seguridad firmados, informes de siniestralidad, comunicaciones mensuales de accidentes o formularios TC para empresas extranjeras suelen solicitarse sin proporcionar una mejora en la seguridad real, lo que genera fricción y exclusión, especialmente en autónomos.
El mantenimiento exige un enfoque diferente al de obra
Tras la construcción, cuando entra la fase de mantenimiento, cambia el marco legal (de RD 1627/1997 a RD 171/2004) y las responsabilidades. Sin embargo, no siempre está claro quién coordina qué, generando confusión normativa. El rol del Coordinador de Actividades Preventivas debería ser central, pero en muchos casos es puramente simbólico. Tampoco se sistematizan inspecciones o reuniones de coordinación entre propiedad y contratistas.
Déficits en formación, vigilancia y cultura preventiva
Existen grandes disparidades en formación preventiva (trabajo en altura, riesgo eléctrico, primeros auxilios). La participación del personal en formación o investigación de accidentes es limitada, lo que afecta negativamente la cultura preventiva. Además, la vigilancia activa en campo, visitas conjuntas e inspección continua son insuficientes. Tampoco se homogeneiza la trazabilidad de los EPIs ni las evaluaciones médicas entre empresas y trabajadores.
Propuestas clave para una CAE más eficiente
El Grupo de Trabajo PRL de Aemer propone las siguientes líneas de actuación para mejorar la CAE:
-
Normalización documental, con un listado consensuado de documentos útiles, evitando redundancias y simplificando para autónomos y pymes.
-
Homologación técnica sectorial, mediante un “documento PRL sectorial” que acredite competencias, formación y aptitudes médicas válidas para todo el sector —una línea desarrollada dentro del sello de calidad ISP de Aemer.
-
Digitalización especializada, a través de plataformas diseñadas específicamente para las necesidades del sector y que evolucionen según la experiencia real.
-
Fortalecimiento de la vigilancia activa, impulsando inspecciones conjuntas, reuniones periódicas y una coordinación efectiva en campo.
-
Observatorio de siniestralidad, para recopilar y analizar datos sectoriales sobre accidentes y tendencias, compartiendo buenas prácticas.
Hacia una prevención eficaz y proporcionada
El sector renovable combina profesionales, empresas e ingenierías en entornos complejos. Tratar a todos por igual sin adaptación conduce a bloqueos y menor prevención real. Aemer propone avanzar hacia una CAE sectorial, eficaz y proporcionada, basada en la colaboración entre administración, empresas y técnicos, y enfocada en la seguridad real más que en el cumplimiento formal.
Conclusión: de la carga burocrática al valor preventivo
Convertir la CAE en una herramienta útil y no en un obstáculo burocrático es uno de los grandes retos del sector. En un entorno competitivo donde la eficiencia, digitalización y calidad marcan la diferencia, no se puede permitir que la gestión preventiva se base en modelos obsoletos. Aemer con un enfoque práctico y consensuado llama a una simplificación inteligente que preserve la seguridad real como núcleo del sistema.


