El incremento del consumo eléctrico provocado por las altas temperaturas refuerza el papel de la planificación y la flexibilidad del sistema en un contexto de creciente electrificación.
Un análisis elaborado por AleaSoft Energy Forecasting muestra que las elevadas temperaturas registradas durante las últimas semanas han vuelto a poner a prueba al sistema eléctrico español. El incremento del uso de sistemas de climatización impulsó la demanda hasta alcanzar uno de los valores más altos de los últimos años, confirmando el impacto que las olas de calor tienen sobre el consumo eléctrico y la operación del sistema energético.
El pasado 8 de julio, la demanda eléctrica en España alcanzó los 813 GWh, lo que supone el segundo mayor registro diario desde enero de 2021, únicamente superado por los 819 GWh contabilizados el 16 de julio de 2022, también durante un intenso episodio de calor.
Estos datos reflejan una tendencia que se repite cada verano: el aumento de las temperaturas incrementa de forma significativa el consumo eléctrico, especialmente por el uso de sistemas de refrigeración tanto en viviendas como en edificios del sector servicios e instalaciones industriales.

Un pico de demanda que confirma una tendencia
Aunque el récord absoluto continúa correspondiendo al verano de 2022, el comportamiento observado este año confirma que las olas de calor siguen teniendo una influencia determinante sobre el funcionamiento del sistema eléctrico.
La evolución de la demanda durante los últimos años pone de manifiesto que los episodios meteorológicos extremos se están convirtiendo en uno de los principales factores que condicionan la operación del mercado eléctrico, obligando a adaptar tanto la planificación como la gestión de los recursos disponibles.
El aumento progresivo de la electrificación de la economía añade además un nuevo desafío. A medida que crece el uso de tecnologías eléctricas en climatización, movilidad o procesos industriales, la demanda tenderá a mostrar una mayor sensibilidad frente a fenómenos climáticos como las olas de calor.
Más consumo y mayor presión sobre el mercado
El incremento de la demanda coincide habitualmente con un mayor uso de tecnologías de generación capaces de cubrir los picos de consumo, circunstancia que puede trasladarse a los precios del mercado mayorista cuando la producción renovable disponible no resulta suficiente para absorber ese incremento de la demanda.
En este escenario, la evolución del consumo eléctrico se convierte en uno de los principales indicadores para anticipar el comportamiento del sistema y planificar la operación de las distintas tecnologías de generación.
La planificación será cada vez más importante ante eventos extremos
El comportamiento registrado durante este episodio vuelve a poner de relieve la importancia de disponer de herramientas que permitan anticipar la evolución de la demanda eléctrica en un contexto marcado por una mayor variabilidad meteorológica. Las previsiones cobran un papel cada vez más relevante para los operadores del sistema, las comercializadoras, los productores y los grandes consumidores, especialmente durante los meses de verano, cuando las altas temperaturas pueden provocar incrementos muy rápidos del consumo.
La creciente electrificación de la economía, impulsada por la incorporación de nuevas tecnologías como las bombas de calor, el vehículo eléctrico o la sustitución progresiva de combustibles fósiles en distintos procesos, hará que la evolución de la demanda eléctrica adquiera un peso todavía mayor en la planificación del sistema energético.
Los episodios de calor extremo ya no constituyen una situación excepcional, sino una variable que debe incorporarse de forma habitual en los análisis del comportamiento del mercado eléctrico y en la gestión de la generación.
Flexibilidad y almacenamiento, claves para responder al aumento del consumo
El incremento puntual de la demanda también pone de manifiesto la necesidad de reforzar la flexibilidad del sistema eléctrico para responder a consumos cada vez más variables.
La combinación de generación renovable, sistemas de almacenamiento energético, gestión activa de la demanda e interconexiones permitirá reducir el impacto que estos picos de consumo tienen sobre la operación del sistema y contribuirá a mantener la estabilidad del suministro incluso durante situaciones meteorológicas especialmente exigentes.
En paralelo, disponer de previsiones fiables sobre la evolución de la demanda facilita la toma de decisiones por parte de los distintos agentes del mercado eléctrico, permitiendo optimizar la programación de la generación, la compra de energía y la gestión de los recursos disponibles.
Una tendencia que previsiblemente continuará
Todo apunta a que este tipo de situaciones será cada vez más habitual durante los próximos años. El aumento de las temperaturas medias, unido al crecimiento de la electrificación, hará que la demanda eléctrica registre con mayor frecuencia máximos estivales similares a los observados durante las últimas campañas.
La evolución del consumo eléctrico confirma así que la adaptación del sistema energético no dependerá únicamente del despliegue de nueva capacidad renovable, sino también del desarrollo de soluciones que aporten mayor flexibilidad, almacenamiento y capacidad de anticipación para responder a escenarios de elevada demanda.



