RESUMEN: La necesidad de almacenar energía limpia está impulsando el regreso de una tecnología casi olvidada: el aire líquido. Tras décadas de desarrollo limitado, esta solución dará un paso decisivo en 2026 con la puesta en marcha de la primera planta comercial del mundo, que permitirá almacenar excedentes de energías renovables y liberarlos cuando la demanda eléctrica lo requiera.
NOTICIA: Durante décadas pasó desapercibida, pero la tecnología de almacenamiento energético mediante aire líquido está a punto de dar el salto comercial. En 2026 entrará en funcionamiento la primera planta comercial del mundo, ubicada en el noroeste de Inglaterra, en un contexto de crecimiento acelerado de las energías renovables y de la necesidad de almacenar electricidad cuando no hay sol ni viento.
El sistema consiste en utilizar excedentes de energía renovable para comprimir y enfriar aire hasta convertirlo en líquido, almacenarlo en grandes tanques y liberar posteriormente esa energía cuando la demanda supera a la oferta. Sus impulsores defienden que esta tecnología puede complementar o incluso superar a otras soluciones como las baterías de litio o el bombeo hidroeléctrico.
Aunque el almacenamiento con aire líquido todavía presenta costes elevados, sus promotores confían en que el aumento de la demanda de almacenamiento a gran escala y la necesidad de descarbonizar los sistemas eléctricos favorezcan su adopción, convirtiéndolo en una pieza clave para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia un sistema energético más limpio y estable.




