RESUMEN: La demanda global de electricidad crece a un ritmo sin precedentes y acelera el declive de los combustibles fósiles. Las energías renovables están a punto de superar al carbón como principal fuente de generación, en un contexto internacional marcado por debates políticos, metas climáticas y la búsqueda de un modelo energético más sostenible.
El mundo acelera su adiós a los combustibles fósiles
La transición energética global vive un momento decisivo. La demanda de electricidad crece a un ritmo tan intenso que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anticipa que entre 2025 y 2026 aumentará más rápidamente que en toda la década anterior. Este salto no es casual: responde a una combinación de factores estructurales que están transformando el modo en que hogares, empresas y administraciones consumen energía.
Aunque la economía mundial se ha ralentizado, lo que moderó ligeramente el uso eléctrico a principios de 2025, la presión climática sigue aumentando. Las temperaturas extremas, cada vez más frecuentes y prolongadas, han disparado el consumo en climatización, especialmente en regiones que antes no registraban tanta dependencia energética estacional. A ello se suma la expansión industrial en sectores de alta demanda, el crecimiento exponencial del uso de dispositivos electrónicos y la digitalización masiva de procesos empresariales.
Otro motor clave de este incremento es la proliferación de centros de datos, necesarios para sostener desde la inteligencia artificial hasta el almacenamiento en la nube. Su consumo eléctrico es ya comparable al de países enteros, lo que obliga a acelerar la integración de fuentes renovables para evitar un repunte del uso de combustibles fósiles.
La electrificación de la economía también está avanzando con fuerza. El auge del vehículo eléctrico, la sustitución de calderas de combustión por sistemas eléctricos y la automatización de procesos industriales están cambiando la infraestructura energética global. Este cambio, sin embargo, no solo aumenta la demanda: redefine las prioridades del sistema eléctrico mundial.
Las previsiones de la AIE marcan un punto de inflexión histórico: por primera vez, la generación eléctrica procedente de fuentes renovables superará a la del carbón. La energía eólica y la solar fotovoltaica cubrirán más del 90% del incremento global de demanda antes de que termine el año, consolidándose como pilares fundamentales del nuevo modelo energético.
Sin embargo, el final de la era de los combustibles fósiles sigue siendo complejo. Su eliminación exige un compromiso firme de países cuya economía aún depende en gran medida de ellos. La reciente COP30 celebrada en Belém (Brasil) lo ha demostrado. Aunque los representantes reunidos aprobaron un documento consensuado para hacer frente al cambio climático, el texto evitó cualquier mención explícita a los combustibles fósiles, pese a la presión de la Unión Europea y otros países para fijar una hoja de ruta clara y vinculante para su abandono.



