RESUMEN: Deloitte advierte de que la reducción de emisiones del parque residencial español debe acelerarse del 2% anual actual a más del 6% para cumplir el PNIEC 2023-2030. El análisis señala a la bomba de calor como la alternativa más eficiente para climatizar los hogares y reclama una actualización urgente de las redes eléctricas para facilitar la electrificación.
Un informe de Deloitte alerta de que la vivienda es clave para la transición energética e identifica la bomba de calor y la modernización de las redes eléctricas como elementos decisivos.
La descarbonización del parque de viviendas en España necesita avanzar a un ritmo muy superior al actual para alcanzar los compromisos fijados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030. Según el encuentro informativo “Viviendas más eficientes y sostenibles”, organizado por Deloitte junto a la asociación aelēc, el ritmo de reducción de emisiones debería incrementarse desde el 2% anual registrado entre 2019 y 2022 hasta un 6-7% anual durante esta década.
El informe presentado subraya la importancia del sector residencial dentro del consumo energético nacional. Actualmente, los hogares representan el 18% de la energía final consumida en España y generan alrededor del 8% de las emisiones netas. Además, un 37% del consumo sigue dependiendo de combustibles fósiles, especialmente para calefacción y producción de agua caliente, que concentran la mitad de la demanda energética doméstica. Más de un tercio de las viviendas continúa utilizando calderas de gas.
Deloitte identifica la bomba de calor como una de las soluciones más eficientes para reducir emisiones y consumo. Esta tecnología, capaz de ofrecer rendimientos hasta cuatro veces superiores a los sistemas convencionales y con un impacto climático un 86% menor, solo está instalada en el 22% de los hogares españoles, frente a cuotas del 45% al 70% en varios países del norte de Europa. A pesar de la reciente ralentización del mercado, su adopción en España ha mostrado un comportamiento más estable que en otros países, con un crecimiento destacado en 2023 y un descenso moderado del 5,5% en 2024.
El estudio también concluye que la bomba de calor puede resultar una inversión más rentable que algunas rehabilitaciones profundas, especialmente en zonas de clima templado. Incluye casos reales de viviendas unifamiliares y comunidades de propietarios donde se han logrado ahorros energéticos del 50% al 90%.
Durante la presentación, Marta Castro, directora de Regulación de aelēc, insistió en que la vivienda es “uno de los grandes retos pendientes de la transición energética”. Según señaló, avanzar en electrificación requiere un marco normativo que incentive la competitividad de la electricidad, simplifique las ayudas y garantice redes eléctricas preparadas para absorber la nueva demanda. “Una fiscalidad adecuada y redes fuertes harán que la transición sea más rápida y justa”, remarcó.
Por su parte, Laureano Álvarez, socio de Energía en Monitor Deloitte, señaló que tecnologías como la bomba de calor solo podrán desplegarse de forma masiva “si se facilita un entorno regulatorio estable, con incentivos sostenidos y una planificación de redes acorde al crecimiento de la electrificación”. Álvarez recordó que España tiene una oportunidad clara para situarse al nivel de los países europeos líderes.
El análisis dedica una parte relevante a la situación de las redes eléctricas, cuya mejora considera imprescindible para integrar el aumento de la demanda y la expansión de la generación renovable distribuida. Reclama más flexibilidad en la planificación, agilidad en permisos, un marco de retribución que fomente la inversión y condiciones regulatorias estables que reduzcan la incertidumbre. Sin este refuerzo, advierte, el despliegue de tecnologías eficientes podría quedar limitado y poner en riesgo los objetivos climáticos.
Además, el informe pone sobre la mesa una de las barreras principales: el coste energético soportado por los hogares. Actualmente, la electricidad es 2,5 veces más cara que el gas debido a la carga regulatoria e impositiva, lo que desincentiva la adopción de sistemas eléctricos más eficientes. Deloitte propone reducir la fiscalidad de la electricidad, mantener y extender los incentivos existentes, y avanzar en normativas coherentes con la transición energética. También recomienda impulsar campañas de información que permitan a los ciudadanos conocer mejor las alternativas eficientes disponibles.



