RESUMEN: España avanza en el uso de combustibles líquidos 100% renovables, que permiten reducir significativamente las emisiones de CO₂ sin necesidad de modificar los motores de combustión ni las infraestructuras de repostaje. El diésel y la gasolina renovables ya están disponibles comercialmente, consolidando al país como referente en innovación energética y movilidad sostenible.
Combustibles renovables y eficiencia del motor de combustión
El motor de combustión sigue siendo protagonista en la reducción de emisiones de CO₂ del transporte, gracias a la combinación de vehículos más eficientes y nuevos combustibles 100% renovables. En los últimos quince años, los coches vendidos en la Unión Europea han disminuido sus emisiones en un 25% por kilómetro, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), gracias a motores que consumen menos combustible, materiales más ligeros y sistemas electrónicos que optimizan cada trayecto.
Además, el desarrollo de combustibles líquidos de origen 100% renovable permite emplearlos en cualquier vehículo de combustión sin necesidad de adaptaciones en el motor ni nuevas infraestructuras de repostaje, facilitando su adopción inmediata y demostrando que la movilidad futura puede ser más diversa y sostenible de lo previsto inicialmente.

España, pionera en combustibles renovables
En España, estos combustibles ya son una realidad comercial. Más de 1.400 estaciones de Repsol ofrecen diésel Nexa 100% renovable, fabricado a partir de aceite de cocina usado, que reduce entre un 80 y 90% las emisiones netas de CO₂ frente al diésel convencional. La producción a gran escala requiere plantas especializadas, como la construida en Cartagena, que también produce combustible sostenible para aviación (SAF).
Un nuevo hito llega desde Tarragona: la producción industrial de gasolina Nexa 95 100% renovable, desarrollada por Repsol y Honeywell, que permite reducir más del 70% las emisiones netas de CO₂ respecto a la gasolina convencional. Esta gasolina ya se comercializa en Madrid y Cataluña, y se prevé su expansión a 30 puntos de venta antes de finales de 2025, incluyendo ciudades como Valencia, Zaragoza y Bilbao.
Fabricantes, asociaciones del sector y algunos Estados miembros de la UE solicitan reconsiderar la prohibición de venta de vehículos nuevos con motor de combustión a partir de 2035, proponiendo un enfoque más flexible que combine electrificación, combustibles renovables y otras tecnologías emergentes como el hidrógeno renovable.
El uso de diésel y gasolina renovable en España demuestra que, junto a motores más eficientes, estos carburantes pueden contribuir de manera rápida, eficaz y rentable a reducir las emisiones de CO₂ del transporte, aprovechando las infraestructuras de repostaje existentes y sin excluir al motor de combustión, que sigue siendo el corazón del 97% del parque móvil español y europeo.




