RESUMEN:España cerró 2025 con la incorporación de 8,8 GW de nueva potencia renovable, impulsada principalmente por la energía solar. Aunque el ritmo de instalación se mantiene elevado, el sector afronta 2026 con cautela, condicionado por la saturación de la red eléctrica, los retrasos administrativos y la necesidad de acelerar el despliegue del almacenamiento energético.
NOTICIA: España mantuvo en 2025 un sólido avance en su transición energética tras sumar 8,8 gigavatios (GW) de nueva potencia renovable, consolidando su posición como uno de los mercados más activos del sur de Europa. La energía solar fotovoltaica volvió a ser la principal protagonista del crecimiento, seguida a distancia por la eólica, en un contexto de fuerte inversión privada y presión por cumplir los objetivos climáticos nacionales y europeos.
No obstante, pese al buen dato anual, el sector energético advierte de que el ritmo de nuevas instalaciones podría desacelerarse en 2026 si no se resuelven algunos de los principales cuellos de botella que afectan al desarrollo de proyectos. Entre ellos, destacan la limitada capacidad de acceso a la red eléctrica, la complejidad de los trámites administrativos y la necesidad de una planificación más coordinada entre generación y demanda.
Uno de los grandes retos identificados por promotores y asociaciones del sector es el despliegue del almacenamiento energético, clave para gestionar la creciente penetración renovable y garantizar la estabilidad del sistema. La falta de incentivos claros y de un marco regulatorio ágil sigue retrasando inversiones que se consideran estratégicas para el futuro del mix energético español.
A ello se suma la presión sobre los precios del mercado eléctrico y la evolución de la demanda, factores que condicionan la rentabilidad de nuevos proyectos. En este escenario, el consenso del sector apunta a que 2026 será un año de ajuste y consolidación, más que de crecimiento acelerado, aunque se mantiene intacta la apuesta a medio y largo plazo por las energías limpias.
Pese a las dificultades, España sigue contando con un elevado volumen de proyectos en distintas fases de desarrollo, lo que refuerza su papel como uno de los pilares de la transición energética europea, siempre que se avance en la modernización de infraestructuras y en la simplificación normativa.



