El borrador del Real Decreto de Fomento de los Combustibles Renovables, que transpone la Directiva RED III, sitúa al hidrógeno renovable y biogases (RFNBO) en el centro de la política energética.
Esta normativa apuesta por combustibles sintéticos (e‑fuels), amoniaco y metanol verde producidos a partir de CO₂, así como por el biogás e hidrógeno verde, sin depender de materias agrícolas.
España necesita capturar CO₂ para liderar los e‑combustibles
Aunque España es líder en generación renovable, carece de suficientes plantas de captura y almacenamiento de CO₂ (CCUS), lo que limita su capacidad para producir e‑combustibles competitivos.
Técnicamente, el país cuenta con entre 8 y 15 “hubs” potenciales para este tipo de proyectos, capaces de captar 69 Mt de CO₂ al año —aproximadamente el 25 % de las emisiones nacionales—, pero dichos proyectos aún no son viables económicamente.
Contexto europeo y usos prioritarios del CO₂
A nivel comunitario, la RED III abre la puerta a combustibles sintéticos como e‑SAF (derived from Power‑to‑Liquid), producidos con CO₂ capturado e hidrógeno verde.
En la industria, ya se utiliza CO₂ para fertilizantes (aprox. 130 Mt/año) y en EOR (inyección mejorada de petróleo) (80 Mt/año).
Obstáculos para implantar CCUS
España no cuenta actualmente con ningún proyecto de captura de CO₂ económicamente viable. Aunque existen formaciones geológicas adecuadas para almacenamiento, como acuíferos salinos profundos y yacimientos agotados, el país aún no ha desarrollado una estrategia nacional clara ni infraestructuras de transporte de CO₂.
Necesidad de una hoja de ruta y apoyo institucional
El sector demanda una hoja de ruta sólida por parte del Gobierno, a la altura de las iniciativas europeas, para poner en marcha proyectos de captura, transporte y almacenamiento de CO₂.



