RESUMEN: Joan Ramón Morante, director del Institut de Recerca en Energia de Catalunya (IREC), alerta de que la capacidad de generación y la infraestructura eléctrica en España no son suficientes para asumir un nivel significativo de electrificación del transporte, lo que podría poner en riesgo los objetivos de descarbonización si no se actúa con rapidez.
NOTICIA: La transición energética hacia una mayor electrificación del transporte en España enfrenta desafíos estructurales críticos debido a las limitaciones actuales de la red eléctrica. Joan Ramón Morante, director del IREC, ha subrayado que sin un incremento sustancial de la generación eléctrica y la modernización de las infraestructuras, incluso alcanzar una electrificación del 30 % del transporte podría ser inviable con la capacidad existente. Esta advertencia surge en un momento en que la agenda de electrificación del país está intensificándose, abarcando desde vehículos ligeros hasta transporte pesado, pero chocando con una red concebida para un modelo energético distinto al que se plantea hoy.
La demanda de energía asociada a la electrificación masiva del transporte pesado y ligero exige puntos de recarga con potencias muy superiores a las habituales, y una red que pueda soportar picos de consumo sin perder estabilidad. Morante explica que la red de distribución fue diseñada para una generación centralizada y no está optimizada para gestionar el crecimiento de la generación distribuida renovable y la nueva demanda inducida por la movilidad eléctrica, lo que crea cuellos de botella y saturación en nodos clave.
Además de la infraestructura de red, el experto destaca que la creciente penetración de energías renovables como la solar y la eólica, aunque positiva para la descarbonización, introduces variabilidad en la producción que debe ser equilibrada por sistemas de almacenamiento y redes más inteligentes. Sin un despliegue paralelo de almacenamiento energético a gran escala y mecanismos que permitan gestionar la intermitencia, la estabilidad operativa del sistema puede verse comprometida ante picos de generación o demanda, limitando la capacidad de integrar más carga asociada a la electrificación del transporte.
Morante y otros investigadores señalan que responder a estos retos requiere inversiones masivas y una visión estratégica que aborde no solo la generación de energía renovable, sino también la ampliación y modernización de las redes eléctricas, la incorporación de sistemas de almacenamiento y la adaptación normativa que permita gestionar de forma flexible un sistema energético en transformación. Sin estas medidas, la electrificación avanzada del transporte, un pilar fundamental de la transición energética hacia la descarbonización y los objetivos climáticos europeos, podría retrasarse o encarecerse, poniendo en riesgo metas clave para 2030 y más allá.



