RESUMEN: Un consorcio internacional de centros científicos ha puesto en marcha GYROVAGO, un proyecto de investigación que estudiará cómo el calentamiento del océano, las olas de calor marinas y la contaminación por microplásticos están alterando el funcionamiento del Atlántico nororiental y su capacidad para absorber dióxido de carbono (CO₂). La iniciativa, que contará con una duración de cuatro años, permitirá profundizar en los procesos físicos, químicos y biológicos que regulan el ciclo del carbono en esta región clave del planeta, con el objetivo de mejorar la comprensión del sistema océano-clima y anticipar sus efectos sobre la biodiversidad y los recursos marinos.
El proyecto científico analizará durante cuatro años la evolución del giro subtropical del Atlántico y su impacto en el clima y los ecosistemas marinos
El proyecto reúne a equipos científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), la Universidad de Cádiz, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), junto a colaboradores de centros de investigación de Portugal, Alemania, Suecia, Noruega y Reino Unido. El consorcio centrará sus trabajos en la región oriental del giro subtropical del Atlántico norte, un sistema oceánico complejo cuya dinámica resulta clave para la regulación climática global.
Entre las principales líneas de investigación, GYROVAGO analizará la capacidad de esta zona para absorber CO₂, el papel que desempeña la cadena trófica en el ciclo del carbono y la influencia de fenómenos como el calentamiento del mar o las olas de calor marinas. Además, evaluará cómo la contaminación por microplásticos interactúa con los procesos oceánicos y afecta a organismos como el fitoplancton, el zooplancton o el micronecton, fundamentales en la denominada “bomba biológica” de carbono.
Una de las herramientas clave del proyecto será la estación oceánica ESTOC, situada al norte de Gran Canaria y coordinada por PLOCAN, reconocida internacionalmente por su larga serie de observaciones físicas y biogeoquímicas. Esta infraestructura forma parte de redes europeas de observación como ICOS y EMSO, lo que permite integrar sus datos en el sistema de monitorización del océano a escala continental y aportar información de referencia sobre la evolución del sistema océano-clima.
Durante el desarrollo del proyecto se combinará el análisis de datos históricos con nuevas observaciones obtenidas en dos campañas oceanográficas de 25 días cada una, además de labores de mantenimiento del observatorio. Los resultados permitirán detectar tendencias, diferenciar la variabilidad natural de los efectos del cambio global y ofrecer información clave para la gestión ambiental y la toma de decisiones públicas, especialmente en regiones costeras como Canarias, donde el océano representa un recurso estratégico para la economía, el empleo y la seguridad alimentaria.





