Combinando tecnología fotovoltaica y química molecular, el sistema promete un avance clave hacia la sostenibilidad energética.
Investigadores europeos han desarrollado el primer dispositivo híbrido MOST (Molecular Solar Thermal Energy Storage), que combina paneles solares y almacenamiento molecular para capturar, conservar y liberar energía solar de manera eficiente y sostenible. El prototipo, puesto en marcha en la Universidad Politécnica de Cataluña, utiliza moléculas orgánicas que al recibir luz solar se transforman en isómeros ricos en energía, capaces de almacenarla durante largos periodos sin pérdidas. La energía se libera en forma de calor mediante un catalizador que regenera las moléculas para su reutilización, logrando un ciclo limpio y sin residuos.
La tecnología MOST permite aplicaciones como calefacción y agua caliente en edificios residenciales, con una vida útil de hasta 18 años. Además, los avances en catalizadores desarrollados por la Universidad de La Rioja han optimizado el proceso, facilitando su transferencia a la industria. El proyecto, financiado por la Unión Europea con 4.3 millones de euros, aspira a sustituir los sistemas basados en combustibles fósiles, marcando un paso crucial hacia fuentes renovables.
Con una eficiencia combinada que mejora el rendimiento de las células solares al actuar como refrigerante, el dispositivo representa un avance significativo en la transición energética global, promoviendo soluciones más limpias y sostenibles.
Fuentes: PV Magazine, SolarInfo, lyMagazine.
En un avance que podría cambiar la forma en que almacenamos y utilizamos la energía solar, investigadores europeos han desarrollado el primer dispositivo híbrido que integra almacenamiento térmico molecular (MOST) y paneles fotovoltaicos. Este sistema permite capturar energía solar, almacenarla químicamente y liberarla como calor según las necesidades. Recientemente, el prototipo comenzó a operar en la Universidad Politécnica de Cataluña, marcando un hito en la transición hacia tecnologías más limpias y sostenibles.
Un vistazo a la tecnología MOST
El sistema Molecular Solar Thermal (MOST) emplea moléculas orgánicas especialmente diseñadas que, al exponerse a la luz, se transforman en isómeros ricos en energía. Estas moléculas pueden conservar la energía durante largos periodos, transportarse sin pérdidas y liberar calor mediante un catalizador que las regenera para su reutilización. Este mecanismo asegura cero emisiones y ausencia de desechos, un paso significativo hacia la sostenibilidad energética.
Además, el dispositivo combina esta tecnología con células fotovoltaicas, logrando una eficiencia solar combinada de hasta el 14.9%. El sistema actúa también como agente refrigerante para las células, reduciendo su temperatura en 8°C y mejorando su rendimiento
Impacto y aplicaciones potenciales
El prototipo ha demostrado su capacidad para almacenar y generar energía de manera eficiente, con una vida útil estimada de 18 años. Una de sus principales aplicaciones a gran escala sería en sistemas de calefacción y suministro de agua caliente para edificios residenciales. Al mismo tiempo, los avances en catalizadores, liderados por investigadores de la Universidad de La Rioja, han optimizado el proceso para su posible industrialización.
Este proyecto, respaldado por la Unión Europea con 4.3 millones de euros, busca reemplazar los sistemas actuales basados en combustibles fósiles, abriendo camino hacia fuentes de energía limpias y seguras.
Perspectivas futuras
La tecnología MOST representa un avance significativo en la integración de almacenamiento energético con fuentes renovables. Los próximos pasos incluyen escalabilidad industrial y mejoras en eficiencia, apuntando a una adopción masiva que pueda transformar la infraestructura energética global. Este desarrollo, nacido de la colaboración internacional, subraya el potencial de la ciencia para enfrentar los retos del cambio climático y la sostenibilidad energética.
Este innovador dispositivo híbrido no solo promete mayor eficiencia en el uso de la energía solar, sino que también refuerza la idea de un futuro donde las energías renovables lideren la producción global. Es un ejemplo claro de cómo la tecnología y la química pueden converger para ofrecer soluciones tangibles a los desafíos energéticos actuales.



