RESUMEN: A pesar de que 2024 marcó un récord histórico en la instalación de energías renovables, el ritmo global sigue lejos de lo necesario para cumplir con las metas de 2030. Según un informe de IRENA, será imprescindible añadir más de 1.100 gigavatios por año durante el resto de la década, duplicar los avances en eficiencia energética y multiplicar la inversión en tecnologías limpias para mantener vivo el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C.
El crecimiento récord de 2024 no basta; la agencia reclama más inversión, eficiencia y cooperación global
El impulso mundial hacia las energías limpias alcanzó un nuevo récord en 2024, pero el avance aún resulta insuficiente para cumplir con los compromisos climáticos de esta década. Así lo advierte un reciente informe elaborado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), junto con la Presidencia brasileña de la COP30 y la Alianza Global de Renovables (GRA), presentado en un encuentro preparatorio rumbo a la cumbre climática de Belém.
Según el documento, la capacidad renovable global aumentó en 582 gigavatios (GW) durante 2024, la cifra más alta jamás registrada. No obstante, para alcanzar el objetivo pactado en el Consenso de los Emiratos Árabes Unidos (COP28) —triplicar la capacidad total hasta 11,2 teravatios (TW) en 2030—, el mundo deberá sumar al menos 1.122 GW adicionales cada año entre 2025 y 2030.
Eficiencia y financiamiento, los cuellos de botella
El informe, titulado Delivering on the UAE Consensus: Tracking progress toward tripling renewable energy capacity and doubling energy efficiency by 2030, advierte que los avances en eficiencia energética se mantienen muy por debajo de lo necesario. En 2024, la intensidad energética mundial mejoró apenas un 1 %, lejos del 4 % anual requerido para sostener el límite de aumento de temperatura de 1,5 °C.
IRENA subraya la urgencia de que los países integren metas más ambiciosas en sus contribuciones climáticas nacionales (NDC 3.0) antes de la COP30, al tiempo que pide duplicar la inversión global en energías limpias hasta alcanzar al menos 1,4 billones de dólares anuales entre 2025 y 2030. En 2024, la inversión se situó en 624.000 millones, una cifra todavía insuficiente.
“El mundo está batiendo récords en capacidad renovable, pero los récords no bastan para mantener vivo el 1,5 °C”, destacó Francesco La Camera, director general de IRENA. “Cada dólar destinado a energía limpia impulsa el crecimiento, el empleo y la seguridad energética. Es hora de elevar la ambición y movilizar más financiamiento”.
El papel decisivo del G20 y las redes eléctricas
El estudio también enfatiza que los países del G20 concentrarán más del 80 % de la capacidad renovable global hacia 2030, mientras que el G7 deberá asumir un liderazgo reforzado, con cerca del 20 % de la capacidad total. IRENA insta además a cumplir los compromisos financieros alcanzados en la COP29 de Azerbaiyán, que fijaron un mínimo de 300.000 millones de dólares anuales y una meta aspiracional de 1,3 billones para financiar la acción climática.
Más allá de la expansión de la generación, el informe advierte sobre la urgencia de modernizar redes eléctricas, fortalecer el almacenamiento y reforzar las cadenas de suministro de tecnologías clave como la solar, eólica, el hidrógeno verde y las baterías. Solo la mejora y expansión de las redes exigirá 670.000 millones de dólares anuales hasta 2030, un requisito esencial para integrar nueva capacidad y asegurar la estabilidad del sistema energético mundial.



