RESUMEN: La Agencia Internacional de la Energía (AIE) confirma que la demanda mundial de petróleo y carbón alcanzará su punto máximo antes de 2030, mientras las energías renovables se consolidan como las protagonistas del nuevo sistema energético global. Su informe anual World Energy Outlook marca el inicio de “la era de la electricidad”, en un contexto de transformación acelerada hacia un modelo limpio y sostenible.
NOTICIA: La transición energética global entra en una nueva fase decisiva. Según el último informe World Energy Outlook de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), presentado en la Cumbre del Clima COP30 en Belém (Brasil), la demanda mundial de petróleo y carbón alcanzará su punto máximo antes o en torno a 2030. Al mismo tiempo, las energías renovables crecen a un ritmo sin precedentes, superando a cualquier otra fuente energética tradicional.
El documento, referencia mundial en prospectiva energética, analiza tres escenarios principales: las políticas actuales (CPS), las políticas declaradas (STEPS) y la hoja de ruta hacia las cero emisiones netas en 2050 (NZE). En todos ellos, el cambio de paradigma hacia la electrificación resulta ineludible.
“El mundo ya ha entrado en la era de la electricidad”, aseguró Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, quien destacó que el crecimiento de las renovables está transformando las economías globales más rápido de lo previsto.
Entre las conclusiones más destacadas, la AIE señala el papel creciente de las economías emergentes, especialmente India y el sudeste asiático, que pasarán a liderar la demanda energética global, relevando a China tras décadas de expansión. En conjunto, estas regiones marcarán la dinámica del mercado energético durante las próximas décadas.
La seguridad energética, bajo la lupa
El informe también dedica atención a los desafíos que plantea la estabilidad de las redes eléctricas, como el apagón ocurrido en la península ibérica en abril de este año. La AIE subraya la importancia de reforzar las interconexiones internacionales, mantener protocolos de emergencia sólidos y garantizar que todos los generadores apoyen al sistema durante incidencias críticas.
“La seguridad eléctrica no depende solo de la generación, sino también de la calidad operativa de las redes”, apunta el organismo, que advierte de la necesidad de normas técnicas más exigentes.
Aceleración o coste futuro
Expertos y líderes del sector coinciden en que el cambio ya no tiene marcha atrás. Bruce Douglas, CEO de la Alianza Global de Energías Renovables, destacó que entre 2024 y 2030 se instalará más capacidad renovable que en las cuatro décadas anteriores, impulsada por la demanda eléctrica derivada de la industria, la digitalización y la movilidad sostenible.
Por su parte, Laurence Tubiana, una de las arquitectas del Acuerdo de París, afirmó que “la dirección del sistema energético está trazada” y que el mundo debe decidir “entre acelerar la transición o pagar más tarde el coste del daño climático”.
Desde 2014, la inversión global en energía limpia supera los 10 billones de dólares. Según la AIE, este flujo de capital será clave para sostener el crecimiento y mantener bajo control las emisiones.
Olivier Bois von Kursk, del Instituto Internacional para el Desarrollo (IISD), añadió que “las energías renovables y los vehículos eléctricos ya están superando las expectativas, impulsados por la lógica económica”.
El informe concluye con un mensaje inequívoco: apostar hoy por los combustibles fósiles equivale a frenar el progreso. La “era de la electricidad” ya no es un horizonte, sino una realidad en marcha.



