RESUMEN: La energía eólica en España ha alcanzado un nuevo hito: ya cubre cerca del 24 % de la demanda eléctrica nacional, consolidándose como la principal fuente renovable del sistema energético. Este liderazgo responde al crecimiento continuo de la potencia instalada en los últimos años y sitúa al sector eólico como un actor clave tanto en la descarbonización del mix eléctrico como en la dinamización de la industria y la economía local, según un reciente informe sobre el impacto del sector en 2024.
Un protagonismo creciente del viento en el sistema eléctrico
El último estudio macroeconómico del sector eólico destaca que en 2024 España cerró el año con 31.679 MW de potencia eólica instalada, tras incorporar más de 1.100 MW adicionales, lo que ha permitido generar alrededor de 59.378 GWh de electricidad solo con aerogeneradores, una cifra que equivale al consumo energético de millones de hogares.
Ese aumento de capacidad ha situado a la eólica como una fuente dominante en el mix de generación, con una participación cercana al 24 % de toda la electricidad producida en el país. Esta cuota supera la aportación de otras tecnologías tradicionales y consolida al viento como protagonista del sistema eléctrico español.
Además de su papel energético, el sector eólico también aporta valor económico directo: en 2024 generó más de 3.200 millones de euros al Producto Interior Bruto y contribuyó a evitar la importación de millones de toneladas equivalentes de combustibles fósiles, reduciendo costes y emisiones de gases de efecto invernadero.
Impacto industrial y empleo
La industria eólica española no solo produce electricidad, sino que también sustenta actividad industrial y empleo en múltiples regiones del país. Según los datos del sector, el empleo directo e indirecto vinculado a la eólica supera las 37.000 personas, con una presencia significativa de centros industriales y proveedores distribuidos por la mayor parte del territorio nacional.
Esta cadena de valor incluye desde la fabricación de aerogeneradores y componentes hasta servicios de instalación, mantenimiento y logística, lo que convierte al sector en un motor económico relevante en regiones como Galicia, País Vasco, Castilla y León, Andalucía o Aragón, entre otras.
Retos pendientes para consolidar la expansión
Pese a este consolidado avance, desde la Asociación Empresarial Eólica y otros actores del sector se señalan desafíos pendientes para consolidar el liderazgo del viento. Uno de los principales es acelerar el ritmo de nuevas instalaciones para cumplir los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que fija metas ambiciosas de potencia eólica y generación renovable para 2030.
También se subraya la necesidad de agilizar los trámites administrativos y reducir cargas regulatorias, así como de avanzar en la electrificación de la demanda y en la gestión de la red para absorber mayores volúmenes de generación variable sin comprometer la estabilidad del sistema.



