RESUMEN: El avance de las energías renovables y el impulso de la electrificación serán claves para disminuir la exposición de los sistemas energéticos a crisis como las provocadas por la volatilidad del gas o los conflictos geopolíticos. Así lo defiende Antonio Delgado, de AleaSoft, quien subraya la importancia de acelerar la transición energética para reforzar la estabilidad y la seguridad del suministro en el futuro.
La diversificación energética y la menor dependencia de combustibles fósiles se perfilan como pilares fundamentales para un sistema más resiliente y competitivo.
Antonio Delgado, representante de AleaSoft, destaca que el actual contexto energético internacional, marcado por la incertidumbre y la volatilidad de los precios del gas, pone de manifiesto la necesidad de avanzar hacia un modelo más sostenible y menos dependiente de factores externos. En este sentido, considera que las energías renovables desempeñan un papel clave para reducir estos riesgos.
El desarrollo de tecnologías limpias como la solar y la eólica, junto con el avance de la electrificación en sectores como la industria o el transporte, permitirá disminuir la exposición a los llamados “shocks energéticos”. Estos cambios estructurales ayudarán a estabilizar los precios y a garantizar un suministro más seguro a medio y largo plazo.
Asimismo, Delgado subraya que la electrificación no solo contribuye a la descarbonización, sino que también mejora la eficiencia energética y reduce la dependencia de combustibles fósiles importados. Este enfoque refuerza la autonomía energética de los países y favorece un sistema más competitivo.
En este contexto, el experto insiste en la importancia de seguir impulsando inversiones en renovables y en infraestructuras energéticas, así como en el desarrollo de mercados más flexibles. Todo ello será fundamental para consolidar un modelo energético más resiliente, capaz de afrontar futuras crisis con mayor estabilidad.



