RESUMEN: Los biocombustibles sólidos, como el pellet, la astilla de madera o el hueso de aceituna, mantienen su liderazgo como la fuente de calefacción más económica y estable en España. Según AVEBIOM, durante el primer semestre de 2025 sus precios se mantuvieron o incluso descendieron, mientras que el gas, el gasóleo y la electricidad siguen siendo más caros y dependientes de la volatilidad internacional. La amplia producción nacional y la certificación de calidad consolidan a la biomasa como una opción segura, sostenible y clave para la descarbonización del calor en Europa.
Precios estables y competitivos
Según los Índices de Precios de la Biomasa (IPB) elaborados trimestralmente por AVEBIOM, el coste medio de la energía térmica para el consumidor final se situó en:
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3,34 c€/kWh para la astilla de madera,
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4,68 c€/kWh para el hueso de aceituna,
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6,95 c€/kWh para el pellet a granel.
En comparación, el gasóleo C alcanzó los 7,98 c€/kWh, el gas natural (tarifa TUR 2) los 8,59 c€/kWh, y la electricidad para calefacción mediante bomba de calor (SCOP 2,5) rondó los 10,43 c€/kWh útiles.
Estos datos confirman que la biomasa sigue siendo entre un 20% y un 60% más barata que las fuentes fósiles o eléctricas, consolidando su papel como energía asequible y predecible para los consumidores.
Un mercado sólido y estable
El primer semestre de 2025 muestra un mercado de biomasa sólido y equilibrado:
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El precio del pellet bajó un 2%,
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El del hueso de aceituna, un 12%,
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Y el de la astilla de madera se mantuvo sin variaciones.
Esta estabilidad contrasta con la volatilidad de los combustibles fósiles, que podrían repuntar en invierno si aumenta la demanda o sube el precio de los derechos de emisión de CO₂.
En cambio, la electricidad sigue siendo la opción más cara para calefacción. Aunque el precio mayorista bajó en los últimos meses, los peajes e impuestos impiden que esa reducción llegue de forma significativa al usuario final.
Perspectivas: precios estables y oferta nacional sólida
Todo apunta a que los biocombustibles sólidos mantendrán sus precios estables en los próximos meses. Aunque existen riesgos puntuales, como un aumento de los costes logísticos o un repunte temporal del consumo, la amplia producción nacional y los contratos de suministro a largo plazo garantizan la previsibilidad y resiliencia del mercado.
La biomasa española destaca por una estructura productiva descentralizada y bien certificada: más de 60 fábricas de pellet operan actualmente en el país, junto a numerosos centros de producción de astilla y hueso de aceituna. Esta red permite un abastecimiento local, reduciendo costes de transporte y dependencia de importaciones.
Calidad y sostenibilidad certificadas
Una proporción elevada de la producción nacional está certificada bajo los esquemas ENplus®, BIOmasud® y SURE, que garantizan calidad, trazabilidad y sostenibilidad desde la materia prima hasta el usuario final. Gracias a ello, España se posiciona entre los países europeos con mayor volumen de pellet certificado, lo que refuerza su credibilidad en los mercados nacionales e internacionales.
Este modelo, basado en recursos locales y empresas especializadas, otorga al sector seguridad y estabilidad frente a las oscilaciones del gas o el petróleo, ambos dependientes de factores geopolíticos y del coste de las emisiones.
Biomasa: clave para la descarbonización del calor en Europa
La descarbonización del calor es uno de los objetivos prioritarios de la Unión Europea, y en este ámbito los biocombustibles sólidos se consolidan como una solución estratégica que combina soberanía energética, sostenibilidad y asequibilidad.
Mientras los precios de gas, gasóleo y electricidad dependen de mercados internacionales, el de la biomasa responde a una cadena de valor local y circular, generando empleo, actividad económica y ahorro de emisiones.
A mediados de 2025, la biomasa sólida no solo es la alternativa más económica para hogares, industrias y edificios públicos, sino también una herramienta esencial para avanzar hacia los objetivos climáticos y energéticos europeos.



