RESUMEN: Ocho de cada diez rehabilitaciones de vivienda en España siguen sin priorizar la descarbonización ni la eficiencia energética, centrándose en mejoras estéticas. Según el informe del OREVE y el CGATE, el 60% de las viviendas rehabilitadas requieren actualizar su instalación eléctrica, aunque solo un tercio de los propietarios invierte en ello. Además, las ayudas públicas resultan poco accesibles por su complejidad burocrática, y los expertos proponen informes técnicos obligatorios en las compraventas para impulsar una rehabilitación más sostenible y segura.
NOTICIA: Madrid, 21 de octubre de 2025.– La gran mayoría de las rehabilitaciones de vivienda en España continúa enfocándose en mejoras estéticas o funcionales, dejando en un segundo plano la eficiencia energética y la descarbonización. Así lo revela el último informe del Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (OREVE), elaborado junto al Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE).
El estudio, titulado “La descarbonización del sector residencial en España: el papel de la instalación eléctrica en la vivienda”, analiza la realidad de las reformas residenciales y su relación con la transición energética. Los resultados muestran que cerca del 80% de las actuaciones se centran en la renovación de cocinas o baños, mientras que solo una minoría incorpora criterios de eficiencia o reducción de emisiones.
Una brecha entre propietarios y necesidades reales
El informe pone de manifiesto la distancia entre las expectativas de los propietarios y las verdaderas necesidades técnicas de los inmuebles. Según los arquitectos técnicos encuestados, en solo un 15% de los casos coinciden las prioridades de los clientes con las actuaciones necesarias. En la mayoría, las reformas se orientan a la estética o al confort inmediato, dejando sin resolver problemas estructurales o de seguridad.
La instalación eléctrica, un punto débil
Uno de los aspectos más destacados del estudio es la falta de atención a la instalación eléctrica. Los técnicos estiman que el 60% de las viviendas rehabilitadas requería una actualización, pero apenas un tercio de los propietarios está dispuesto a invertir en ello. Esta situación retrasa la electrificación del hogar y limita la integración de energías renovables o sistemas de autoconsumo.
El coste medio de modernizar la instalación eléctrica supone entre un 10% y un 11% del presupuesto total de una rehabilitación integral, una inversión que los expertos consideran esencial para avanzar hacia viviendas seguras, eficientes y adaptadas a los nuevos consumos energéticos.
Ayudas públicas: burocracia que desincentiva
El informe también evidencia que menos del 10% de los propietarios que reforman su vivienda solicitan ayudas públicas, y que un 38% de los interesados renuncia finalmente a tramitarlas. Entre los motivos principales destacan la excesiva burocracia (76%), la lentitud en los procesos (39%) y la necesidad de adelantar el dinero (38%).
Ante este panorama, el OREVE y el CGATE insisten en la necesidad de simplificar y agilizar el acceso a los programas de ayudas, para que actúen como un verdadero incentivo y no como un obstáculo.
La electrificación, clave para la transición energética
Actualmente, el 40% del consumo energético residencial en España aún depende del gas o derivados fósiles. Los expertos recuerdan que sin una instalación eléctrica moderna y segura será imposible avanzar hacia viviendas neutras en emisiones.
El 70% de los arquitectos técnicos consultados considera fundamental integrar los objetivos de descarbonización en los proyectos de rehabilitación, y un 60% cree que la mejora eléctrica debería ser parte obligatoria de toda reforma integral.
Compraventas: una oportunidad para rehabilitar
El estudio también destaca que cada año se venden más de medio millón de viviendas de segunda mano, pero la mitad de los compradores desconoce el estado real del inmueble. Por ello, el OREVE y el CGATE proponen que en toda compraventa o incluso alquiler se exija un informe técnico independiente que evalúe la vivienda y sus instalaciones.
Esta medida, apuntan, serviría para proteger al comprador, favorecer decisiones informadas y ajustar el precio de los inmuebles según su estado real, además de incentivar reformas que mejoren la eficiencia y la seguridad.
Recomendaciones para avanzar
El informe concluye con una serie de propuestas destinadas a las administraciones, profesionales y ciudadanía, entre ellas:
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Simplificar los trámites y reducir los plazos de las ayudas públicas.
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Incluir la actualización eléctrica en las líneas de subvenciones, destinando al menos un 10% de los fondos.
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Exigir un informe técnico previo en compraventas de vivienda usada.
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Implantar inspecciones periódicas en instalaciones eléctricas antiguas.
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Impulsar campañas de sensibilización sobre confort, salud y revalorización del hogar.
Estas acciones, señalan los expertos, son esenciales para acortar la brecha entre la necesidad técnica y la acción real, y convertir la rehabilitación energética en un motor de descarbonización, seguridad y bienestar social.





