RESUMEN: La combinación de energía solar y eólica ha producido más electricidad que el carbón a escala global por primera vez, según los datos de Ember. Este giro se debe a un crecimiento récord de la generación limpia, que respondió a la demanda creciente y permitió reducir ligeramente la producción a base de combustibles fósiles.
Un punto de inflexión histórico para las energías renovables
Entre enero y junio de 2025, la generación solar creció un 31 % y la eólica un 7,7 % respecto al mismo periodo del año anterior, sumando más de 400 teravatios-hora adicionales. Ese aumento fue suficiente no solo para cubrir la nueva demanda de electricidad, que creció un 2,6 % en ese semestre, sino también para superar al carbón en la mezcla de generación global.
El informe destaca cómo las renovables, junto con otras fuentes limpias como la hidroeléctrica, la bioenergía o la geotérmica, han desbancado al carbón como primera fuente de electricidad mundial, un hito que muchos expertos consideraban necesario para encarrilar la lucha contra el cambio climático.
Líderes del cambio: China e India marcan el ritmo
El impulso detrás de este avance proviene principalmente de países como China e India, donde la expansión de parques solares y eólicos ha sido intensa. En estas zonas, la generación limpia ha crecido tanto en volumen como en proporción, reduciendo notablemente el uso de combustibles fósiles.
Este dinamismo contrasta con otros mercados más rezagados, donde el aumento de la demanda eléctrica ha impulsado nuevamente el uso de combustibles fósiles, lo que evidencia la necesidad de acelerar la electrificación limpia global.
Qué significa este cambio para el futuro energético mundial
Este resultado no solo marca un cambio de tendencia, sino que envía una señal clara: la transición hacia energías limpias es posible y puede seguir el ritmo del creciente consumo eléctrico global. Si se consolidan estos avances y se amplían las inversiones en renovables, almacenamiento y redes eléctricas, el mundo podría reducir significativamente su dependencia del carbón.
No obstante, el camino aún tiene desafíos: asegurar la estabilidad del suministro, garantizar inversiones sostenibles, mejorar la integración en redes, y mantener el impulso en las regiones que aún dependen de fuentes fósiles. Pero los datos de 2025 confirman que las renovables ya no son una alternativa: son la base viable del nuevo sistema eléctrico.



