RESUMEN: En una decisión que ha generado controversia internacional, la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha firmado un acuerdo con TotalEnergies para cancelar proyectos de eólica marina en Estados Unidos a cambio de redirigir la inversión hacia sectores de gas natural y petróleo, y recibir el reembolso de los derechos pagados por las concesiones. El pacto, anunciado en el marco de la conferencia energética CERAWeek en Houston, representa un cambio drástico en la estrategia energética del país norteamericano y un duro revés para la industria de renovables marinas en ese mercado.
El pacto, valorado en cerca de 1.000 millones de dólares, marca un giro en la política energética estadounidense
El acuerdo contempla la renuncia de TotalEnergies a dos arrendamientos federales en zonas frente a las costas de Nueva York y Carolina del Norte, adquiridos en 2022 para desarrollar proyectos de eólica marina con una capacidad combinada de aproximadamente 4 GW. A cambio, el Departamento del Interior de EE. UU. reembolsará a la compañía el valor de esos arrendamientos y permitirá que la empresa redirija esos fondos hacia proyectos de extracción y producción de gas natural licuado (GNL), así como exploración de petróleo y gas dentro del país.
La administración ha defendido la operación como una medida para priorizar fuentes de energía “más asequibles, confiables y seguras”, orientadas al mercado estadounidense, mientras que los críticos la han calificado como un uso cuestionable de fondos públicos que socava los esfuerzos de descarbonización y pone en peligro los proyectos renovables en desarrollo. La decisión se produce en un contexto político en el que las políticas federales de EE. UU. han mostrado una fuerte preferencia por los combustibles fósiles frente a las energías limpias.
Desde la industria eólica y grupos ambientalistas se ha señalado que esta acción podría ralentizar el desarrollo de parques eólicos marinos en territorios clave del Atlántico y reducir las opciones de transición energética, obligando a depender más de fuentes fósiles en un momento de creciente demanda energética global. A pesar de ello, otros proyectos eólicos marinos en Estados Unidos, como algunos en construcción o ya operativos, siguen adelante bajo diferentes marcos regulatorios



