RESUMEN: La transición hacia coches eléctricos con autonomías superiores a las actuales podría dar un salto relevante gracias a las nuevas baterías de estado sólido que está desarrollando el fabricante chino Gotion High Tech, en el que Volkswagen es uno de los principales accionistas. Estas baterías, proyectadas para producir autonomías de hasta 1.000 kilómetros por carga, están siendo ya probadas en prototipos y podrían llegar a modelos de producción en los próximos años, acercando un punto de inflexión importante en la movilidad eléctrica.
La marca y su socio Gotion High Tech están probando celdas que pueden llevar eléctricos a recorrer hasta 1.000 km por carga.
La tecnología que impulsa esta autonomía récord se basa en baterías all‑solid‑state con un electrólito sólido que permite densidades energéticas mucho mayores que las actuales baterías de iones de litio convencionales. Según la información disponible, la nueva generación de celdas alcanzaría más de 350 Wh/kg de densidad energética, lo que teóricamente se traduce en la capacidad para recorrer hasta 1.000 km con una sola carga en ciclo CLTC, el más usado para medir alcance en China.
Este avance forma parte del trabajo conjunto entre Volkswagen y Gotion High Tech, firma china en la que el grupo de Wolfsburgo tiene una participación relevante y que ya ha completado una línea piloto de producción con altos rendimientos. Actualmente, la empresa está probando estas baterías en vehículos estándar, evaluando su rendimiento real y la estabilidad en condiciones extremas de temperatura, con el objetivo de pasar a producción limitada en 2026.
La llegada de vehículos con autonomías de 1.000 km representaría un cambio significativo frente a las cifras actuales, por ejemplo, modelos como los de la familia ID de Volkswagen rondan habitualmente entre 500 km y poco más con las baterías actuales, y podría reducir la “ansiedad por la autonomía” que todavía frena a parte de los compradores de coches eléctricos.
Pese a que la fecha exacta de comercialización aún no está confirmada, los desarrollos tecnológicos y las pruebas en curso sitúan estas baterías de próxima generación como uno de los avances más esperados de la industria de la movilidad eléctrica para finales de la década. La adopción de estas celdas no solo promete autonomías muy superiores, sino también mejoras en seguridad y durabilidad que pueden acelerar aún más la transición desde los motores de combustión



