Reflect Orbital, una startup aeroespacial con sede en California, ha desarrollado una innovadora tecnología que permite reflejar luz solar desde el espacio hacia la Tierra mediante satélites equipados con espejos. El sistema, pensado inicialmente para extender el funcionamiento de granjas solares durante la noche, ya permite realizar pedidos individuales de luz solar a demanda para eventos, zonas remotas o emergencias.
Estos satélites operan en órbita heliosíncrona y utilizan espejos ultraligeros capaces de redirigir luz solar hacia áreas específicas durante unos minutos, con la intención de ampliar esa duración en el futuro. La empresa ya ha recibido más de 260.000 solicitudes de todo el mundo y cuenta con 20 millones de dólares en financiación para lanzar su primer satélite en 2026.
Sin embargo, el proyecto plantea también interrogantes sobre su impacto ambiental: ¿cómo puede afectar la iluminación artificial a la biodiversidad nocturna? ¿Qué implicaciones tiene lanzar más satélites en una órbita ya saturada?
¿Luz solar a la carta desde el espacio: avance revolucionario o riesgo no calculado?
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Reflect Orbital, una startup aeroespacial con sede en Hawthorne (California), ha desarrollado una constelación de pequeños satélites equipados con espejos ultraligeros, capaces de reflejar luz solar hacia la Tierra incluso durante la noche. Con un solo clic, un usuario podrá “pedir luz solar a domicilio”: el sistema alinea los satélites automáticamente para proyectar un haz sobre cualquier parte del planeta.
La tecnología de Reflect Orbital utiliza paneles de Mylar desplegables, extremadamente livianos (~15–16 kg), que operan en una órbita heliosíncrona a unos 600 km de altitud. El sistema permite concentrar luz solar sobre áreas puntuales de hasta 5 km de radio, inicialmente durante unos minutos, y más adelante con múltiples satélites en órbita simultánea hasta alcanzar cerca de una hora de iluminación continua por zona.
El propósito original de la iniciativa era incrementar la eficiencia de granjas solares durante el anochecer, extendiendo las horas útiles de generación. Hoy ya se aceptan órdenes individuales para iluminación nocturna personalizada, con aplicaciones que van desde eventos culturales o construcción en zonas remotas hasta operaciones de rescate y misiones humanitarias que requieren iluminación puntual sin infraestructura en tierra.
Reflect Orbital ha asegurado 20 millones de dólares en financiación Serie A, liderada por Lux Capital con la participación de Sequoia Capital y Starship Ventures, lo que permitirá lanzar su primer satélite a principios de 2026 y escalar el sistema progresivamente. La empresa ya ha recibido más de 260.000 solicitudes de “luz solar bajo demanda” procedentes de 157 países.
Aunque la idea recuerda al proyecto soviético Znamya de los años 90, éste fracasó tras desplegar un espejo experimental en órbita, mientras Reflect Orbital cuenta con control AXI avanzado para ajustar la posición de los espejos en tiempo real y minimizar riesgos como contaminación lumínica o peligros sobre ecosistemas sensibles.
¿Qué aporta esta innovación?
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Energía solar 24/7: permite aprovechar la energía del sol durante la noche, reduciendo la dependencia de baterías o combustibles fósiles en horas clave.
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Iluminación bajo demanda: desde luz personalizada en zonas aisladas hasta soporte en situaciones de emergencia.
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Sostenibilidad avanzada: tecnología limpia sin emisiones locales ni necesidad de infraestructura de generación en tierra.
Reflect Orbital se sitúa así como un referente emergente en el ámbito de las energías renovables desde el espacio, ofreciendo un nuevo modelo de “sol bajo demanda” con potencial transformador para el futuro energético y operativo del planeta.
No obstante, el proyecto también abre interrogantes relevantes. ¿Qué efectos podría tener una iluminación artificial prolongada sobre los ecosistemas nocturnos, como aves migratorias, insectos o flora sensible a los ciclos circadianos? ¿Cómo se gestionará el riesgo de deslumbramiento o contaminación lumínica no deseada? Además, el despliegue masivo de satélites plantea cuestiones sobre la saturación del espacio orbital y la gestión de residuos espaciales. A medida que avance la implementación de esta tecnología, será clave contar con una supervisión regulatoria clara y un marco ético que garantice un equilibrio entre innovación y sostenibilidad.
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